«Sé que hay una historia que merece ser contada cuando me produce una reacción»: Entrevista a Itzel Guevara, Domingo de Summer Time

Por María Rascón

«Para estar juntos tienes que llamarte Lisa, dijo Jeremy, el chico que me persiguió durante una semana en los pasillos de la escuela. Ciertamente es un nombre lindo, tan fácil de pronunciar, tan americano. Antes de conocerlo pensé en volver a casa aunque el pago de la matrícula no fuera reembolsable. Allá tenía un cuarto lleno de muñecas de porcelana, un nombre ordinario, un nombre que todos podrían pronunciar, allá estaba mi padre que no se cansaba de decirme que era la más bella de todas las muñecas.«

1. Domingo de Summer Time es un cuentario que nos ofrece personajes iridiscentes, intensos, verdes, con tonalidades amarillas, rosas, púrpuras. Es quizá la sensación de que nada es sencillo lo que hace sus vidas tan semejantes a las nuestras. Me hacen pensar en sueños rotos, en sueños que ni siquiera alcanzaron a soñarse. Cuéntanos cómo creas a tus personajes.

Todos los personajes de Domingo de summertime surgieron de personas reales, algunas de ellas conocidas (como el personaje de Leidy, basado en una florista que tiene su negocio frente a una funeraria en Xalapa), otras tienen que ver conmigo (como en algunos de los cuentos ubicados en El Paso, Tx, los cuales están conformados a partir de mi estancia allá) y otros más, son el resultado de que alguien me hablara de ellos y aun sin haberlos visto nunca, me obsesioné por contar su historia. Ese es, precisamente, el caso de Lisa, la protagonista del cuento que le da título al libro. La anécdota me la platicó mi hermana: a ella le tocó presenciar el cuerpo de una estudiante sobre el pavimento, afuera de la residencia en la que vivía. No tuve mayor información sobre la chica, nunca supe su nombre y mucho menos sus motivaciones, pero el hecho de que esta joven extranjera se hubiera lanzado del edificio me enganchó de tal forma que no pude soltarme hasta que logré escribir el cuento, lo que sucedió varios años después.

2. Lisa es una cantante soprano que despierta cada domingo con una sensación de desamparo. Su número favorito es el 10: “Diez, me gusta tanto ese número. Diez, que según el tarot simboliza «La rueda de la fortuna», y qué es mi vida sino eso, un conjunto paseo, un continuo subir y bajar.” No puedo evitar preguntar, pensando en elementos místicos como el tarot y la numerología, ¿cuál sería tu definición de la magia?

No soy una persona a la que le interesen los horóscopos, el tarot, las cartas astrales o las pláticas con ángeles, sin embargo a algunos de mis personajes sí y cuando sucede me lo tomo muy en serio y procuro darles lo que necesitan.

Aunque no se relaciona con nada de lo anterior, sí que he construido una idea personal de la magia: Percibir el mundo (observar, oler, oír, sentir o probar algo) como si fuera la primera vez. No deja de sorprenderme que a pesar de lo desgastadas que pueden estar la mayoría de las experiencias, del automatismo con el que nos movemos, de esta especie de repetición en la que vivimos, aún se puedan experimentar cosas con un entusiasmo renovado. El hecho de que el manoseo cotidiano al que hemos sometido ciertas acciones no haya mermado la intensidad con la que las experimentamos, no tienen otro nombre más que magia.

3. Sin duda escucharía Summertime, de Janis Joplin, para elevarme al cielo si un día decido saltar por la ventana. Alguna vez leí que las escritoras tenían derecho a otro destino, alejado del salto en el mar, de sumergirse en el río. ¿Tienes alguna opinión respecto a esta idea?

Las personas, sin importar si son escritoras o no, deberían tener derecho a otro destino. No imagino una situación más desoladora que los momentos previos al suicidio.

4. En tus cuentos casi siempre suena una canción. Las Lolis preparan el café al ritmo de Te propongo, disfrutar de una mañana caminando de mi mano; Mami, con el cuerpo sumergido en la bañera, oye a su hijo cantar Novia mía, novia mía mientras le restriega la espalda; pasando por la armónica de Grayson Capps, que se desborda de unas bocinas en casa de Arístides, el anfitrión del club de cine. ¿De qué forma influye la música en tu escritura? Si tuvieras una moneda para la rocola ahora mismo, ¿qué canción escucharías?

La música ha resultado un elemento amalgamado a mis historias, ya sea que esté explícitamente presente en el texto o como parte del proceso de escritura. Cada uno de mis libros tiene una banda sonora de fondo que marca el tono y dice muchísimo de los personajes. No es algo que haya hecho de forma consciente, pero desde que me di cuenta he podido manejar este recurso de forma más eficiente.

Sobre la rocola (que por cierto, tener una está en mi lista de sueños por cumplir) iniciaría una velada de canciones y cervezas con Un año de amor, cantada en la versión italiana por Mina.

5. Para ti, ¿cuál es el elemento más importante de un cuento? ¿Tienes algún cuento favorito?

En definitiva, los personajes, aunque se suela decir que estos pertenecen más al territorio de la novela. Antes de pensar en contención, en ritmo, en el tipo de narrador, en punto de vista o en cualquier otra cosa, mi interés está en los personajes, en su estado de ánimo, en cómo fue que llegaron a tal o cual situación, en si ellos ignoran o están demasiado conscientes de su situación, en lo que pretenden mostrar al mundo y en lo que esconden. Vamos, lo que más me importa es que estén vivos. 

Tengo cuentos que fueron muy importantes cuando me iniciaba como escritora, como “Final del juego” de Cortázar o “A qué volver” y “Uno no sabe” de Mónica Lavín. Actualmente tengo tantas y tantos cuentistas admirados que no puedo más que emocionarme de que se siga apostando por la publicación de este género.

6. ¿Existen miedos que tengas presente al escribir (por muy absurdos que sean)?

Siempre está presente el miedo a no poder escribir, a no lograr acercarme a la historia que quiero contar. La historia ya está en mí mucho antes de que empiece a escribirla, algunas veces es muy clara, pero la mayoría de las veces es una especie de neblina que lo cubre todo y mi trabajo es intentar encontrar las palabras que le den forma a eso.

7. ¿Dónde encuentras la inspiración de tus historias?

En las situaciones que me mueven del lugar en el que estoy. Sé que hay una historia que vale la pena ser contada cuando ese suceso del que me hablaron, o que leí, o la aparición de un personaje trastocan mi vida, cuando me produce una reacción, cuando establezco un vínculo y entonces se vuelve personal.