Entrevista a Antonio Rubio Reyes: Poesía para sobrevivir

Entrevista a Antonio Rubio, realizada el 6 de octubre de 2019.

por María Rascón.

La primera vez que hablé con Antonio me preguntó si escribía poesía. Mi respuesta siempre ha sido que no. El poeta es él: «no hay una señal en el desierto que anuncie No beberás la arena». 

  1. Antes que todo, ¿qué piensa Antonio Rubio de la poesía?

Qué pregunta tan complicada. Lo siento, debo recurrir a una cita: “Todo es poesía menos la poesía”. Ese verso de Nicanor me acompaña cuando reflexiono sobre el quehacer poético. Escribo poesía para sobrevivir, porque sufro mucho y solo así uno puede hacer valioso el dolor. Funciona como una catarsis emocional. Es nuestra forma original de vincularnos con el mundo real y el de las emociones, las cosas que no sabemos nombrar las metaforizamos, ese debe ser el ejercicio poético, darle nuevos nombres a las cosas.

  1. Por favor, háblame un poco acerca de las publicaciones que has realizado hasta el momento.

Blu es mi primera publicación. Recibió una mención honorífica en el premio Rogelio Treviño. He publicado en muchas revistas, desde Paso del río grande del norte hasta Larvaria. El próximo año, espero, aparece mi segundo libro de poemas. También participé en un libro con el grupo Juaritos literario.

  1. El título del poemario, Blu, remite a varias imágenes: un género musical, un estado de ánimo, incluso una forma de hablar (spanglish), ¿qué tanto tienen que ver estos semas con tu elección?

El título original era Tachaduras / El ángel que no tiene espalda. Así lo mandé al premio. Al final, cambié a Blu para hacer más evidente el homenaje a Joni Mitchell. En Blue, también hay muchas significaciones: la melancolía, la personificación (un personaje llamado Blue), el amor y la libertad. Creo que por eso el título es el indicado.

  1. ¿Cuánto tiempo te tomó escribir Blu?, por favor, cuéntame un poco sobre su proceso de escritura, ¿hubo obstáculos?

Dos años, desde que recibió el premio hasta las últimas correcciones que hice con Anverso. Al principio quería escribir poemas sobre la relación del vino-alcohol con la vida y la muerte, inspirado en las rubaiyatas de Omar Khayyam. Hay algunos poemas que dejan leer todavía esa influencia de Omar.

  1. En mi opinión, Blu es un libro más oscuro que azul, las imágenes de las sepulturas, la noche, la ceguera se repiten constantemente, ¿por qué?

La noche tiende a ser más azulada que oscura, ¿no crees? Es interesante lo que notas, nunca había pensado en la importancia de los colores.

  1. ¿Qué tan reales son Jony, Tom y Chuck Berry? 

Joni Mitchell, Tom Waits y Chuck Berry son músicos. Joni Mitchell tiene un disco que se llama Blue, y de ahí tomé varios versos del poemario, como “Eres en mi sangre como vino sagrado” o “Hey blu, hay aquí una canción para ti”, varios, de verdad. Por ello es un homenaje a la música que oía en ese entonces.

  1. Pienso que Blu es un poemario un tanto plástico, tengo mis propias figuraciones respecto a la ausencia de comas, puntos y mayúsculas, pero quisiera conocer tu respuesta, ¿por qué retirarlas?  Las diagonales ¿qué señalan?

Decidí utilizar las diagonales para sustituir la puntuación. Tiene una intención de ritmo. Ese es el experimento. Trato de proponer una forma visual del verso, no sé si funcionó, hay algunas cosas que me fallaron en cuanto al ritmo. En un comentario dije que Juan Gelman me había dado la idea, yo solo quise traducirlo a la prosa poética, aunque nunca me ha convencido eso de “prosa poética”.

  1. Tengo la impresión de que el poemario transcurre en una sola noche, ¿he atinado?

Sí, has atinado. Empieza a las 9 y termina a las 2 de la madrugada, “la hora en la que cierran todos los bares”. Está la referencia al puente al revés son las únicas indicaciones “juarenses”. Es un viaje poético, solo que lo desordené.

  1. ¿Qué tiene en común Antonio Rubio con los poetas malditos?

El alcoholismo, supongo. También el homenaje a la muerte. Creo que sí es muy de “maldito mexicano” eso de beber con la muerte, de compartir con la muerte, como Macario.

  1. ¿Dirías que Blu es un poemario iconoclasta?, ¿cuál es la función de la presencia de dios en estos poemas?

En la presentación dije que estaba más influido por los místicos que por poetas más contemporáneos. La idea de Dios me gusta mucho, si Dios existe es porque podemos nombrarlo desde la poesía, Dios solo se hace presente en la biblia, un libro escrito en verso, lo mismo con los dioses antiguos, se comunicaban a través de oráculos indescifrables, que es como el germen de la poesía hermética. En ese sentido, no creo que sea iconoclasta. Me encanta Dios, dice el Sabines. Y todo lo que escribo habla de él. No creo en Dios, pero como si creyese.

  1. ¿Los borradores de Blu existen?, ¿dónde prefiere escribir Antonio Rubio?, ¿en las servilletas, en la computadora, en el revés de las pastas de los cuadernos…?

Soy muy desordenado e indisciplinado. No sé si haya borradores de Blu, creo que sí. Lo recuerdo, recuerdo los primeros poemas, estaban visualmente como poemas “tradicionales”, no había nada de Joni Mitchell y eran solo 14 textos. De esos 14, solo me quedé con 4. Prefiero escribir en mi laptop. A veces publico las cosas en Facebook o en Twitter.

  1. El contexto violento de México apenas salpica tu poemario, ¿hay alguna razón por la que decidieras concederle ese espacio?

Imagino que es ya involuntario, se trata de nuestra forma de concebir el mundo, y si nuestro mundo es violento, esa violencia se traduce en el texto sin que lo sepamos. Si tú no me preguntas esto, yo no sabría que hay violencia en Blu, pero imagino que sí. Yo creo que es un poemario tristemente masculino, con esas observaciones privilegiadas y masculinas de la cantina y el alcohol. Eso es lo que menos me gusta de Blu, si me pusiera de auto-crítico.

  1. ¿Qué podemos esperar de tu poesía en el futuro próximo?

El poemario que publicaré es más “limpio”, quise explorar la poesía corta, me gusta mucho ese formato de lo mínimo, pero me pareció más complicado llegar a una voz. A mí me enorgullece mucho ese texto que publicaré, Los funerales del agua. Cada vez tiro menos rollo y pienso que estructural y metafóricamente está mejor elaborado y pensado. Sigo creyendo que la poesía debe ser inmediata, debe leerse de una sentada, y esa poética ya se veía en Blu, pero ahora es cada vez más y más inmediato. Ahora estoy escribiendo un libro sobre árboles, pero lo he abandonado ya en tres ocasiones, no más no doy con el tono que quiero. Pero ya adelanté algunos poemas, con la publicación de Larvaria. Yo creo que son los poemas que más me han leído. Trato siempre de adelantar los poemas, por ejemplo, algunos textos de Los funerales aparecieron en Golfa, Nocturnario, Claroscuro y Espora. Pienso “Si se ha aprobado su publicación, creo que ya está listo”. Con Blu no hice eso, por ello es un poemario menos logrado, pero en fin, es mi opinión.

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Who is Michael Torres?: «I feel like I’m pregnant with an image»

Por María del Carmen Rascón Castro

Fotografía: “Pursuing a dream”, Michael Torres.

Hace muchos años Saltillo solía ser la capital de Texas. Hoy el título le pertenece a la ciudad de Austin, de ahí que hayan sido nombradas ciudades hermanas. Del 34.5% de población latina que habita en Austin, un 23.44% son mexicanos o descendientes de mexicanos. Algunas de estas familias llevan tantas generaciones en Texas que han olvidado exactamente el lugar de donde vinieron.

Michael Torres nació y creció en Lubbok, a 552 kilómetros de la frontera de El Paso. Recuerda haber visitado México en un par de ocasiones y sabe hablar un poco de español, aunque de pequeño su madre le advertía que fuera de casa debía hablar exclusivamente en inglés. Empezó a dibujar desde que era un niño y, al crecer, trabajó durante algunos años hasta que su padre le ofreció un espacio para dedicarse puramente a su obra artística. En dos años consiguió pintar 105 obras distintas.

Lleva poco tiempo viviendo en Austin y ha pintado alrededor de 500 obras. Su uniforme es una camisa y un pantalón ordinarios cubiertos de pintura seca. En el salón donde trabaja hay montones de libros sobre psicología y anatomía; es un pintor autodidacta con veinte años de experiencia, capaz de crear imágenes que nos invitan a sumergirnos en paisajes inexistentes: algo en sus pinturas nos parece conocido, de pronto se tiene la impresión de que nos ha pintado a nosotros mismos.

Torres explica que sus ideas deben desarrollarse antes de que pueda expresarlas en un lienzo o en papel: “I feel like I’m pregnant with an image (…) sometimes I carry a piece inside of me for years”. Su intención es intimidar a las personas con sus piezas y mostrarles su trabajo de una manera en que puedan vivirlo. Inspirado por el concepto del surrealismo, atraviesa los estados de la mente humana hasta tocar el subconsciente.

Una de sus pinturas más recientes, “Pursuing a dream”, retrata a una mujer a punto de realizar su sueño. La razón de que esté sola es porque nadie puede hacer eso por ella: “Everyone has dreams. The people who make those dreams real are people who chase it, even though it may look silly sometimes. I mean like pursuing something that most people don’t think it’s possible (…) Pursuing that dream is something we have to do on our own.” En otras ocasiones, cuando no entiende algunas de las cosas con las que lidia internamente, crea piezas experimentales sin intentar racionalizarlas, expresando físicamente las cosas que le pasan para observarlas después.

La mayor parte de su trabajo trata sobre las personas, le gusta salir a la calle y verlas interactuar. Siente amor por ellas y desea que se amen entre sí. No le importa si apoyan o detestan a Trump, si son racistas o no; ha tenido muchos amigos racistas que aun así lo aprecian: “And that starts with me, because I´m not afraid to love you even if you´re looking me with disgust. I still treat you like my friend, and to me that is kind of like the basis of my work”.

Si te interesa conocer más de cerca su trabajo y proceso artístico, puedes visitar su cuenta de Instagram, bajo el nombre de usuario @whoismichaeltorres.