«Percibo mi lengua Tu’ un tavi como el sonido de la lluvia o el soplo del viento»: Entrevista a Mariela Vasquez Tobón

Por María Rascón

Nána ita,

Ña cua, ña cua’a

Yati caza’a ña ini

1. La portada de Tatu’ún ijtâ váli ndea: Haikus Mixtecos es de un intenso color anaranjado sobre el que revolotean varias mariposas monarcas. Me pregunto, Mariela, qué representan para ti.

Las mariposas para mí representan libertad y transformación, desde pequeña me acuerdo me encantaban las mariposas o “tiqueva” en Mixteco, libertad porque igual que ellas soy inquieta y me gusta sentirme libre para volar y migrar hasta donde mis alas imaginarias me conduzcan. Transformación porque igual que ellas pasan de ser una oruga no tan bonita a la vista permutan en hermosas mariposas cuando entran a la fase de metamorfosis. En realidad, a pesar de mi fascinación por las mariposas la portada del libro fue coincidencia, no fue una proposición que saliera de mí, considero se creó ad hoc al contenido de los quince haikus que Yulissa y yo escribimos, pues básicamente nuestros versos refieren a aves, flores, paisajes, estaciones del año, etc.

2. Lo que más me maravilla del libro es que no hay traducciones al español, cuéntanos sobre esta decisión.

Chihuahua se destaca por ser pionero en la publicación de libros monolingües, para ser específica, existe un programa que se llama “Programa Institucional de Atención a Lenguas Indígenas” (PIALLI) de la Secretaría de Cultura del estado de Chihuahua que justamente se encarga de imprimir publicaciones completamente monolingües. Es la primera ocasión que esta dependencia apoya un proyecto como este, y la iniciativa me entusiasma mucho, pues usualmente se hacen publicaciones en lengua Ralamuli, Odami, warijo que son lenguas originarias del estado de Chihuahua y es la primera ocasión que se hace en lengua Tu´un tavi o Tu´un savi (Mixteco), que es una de las 52 lenguas migrantes que coexisten en el estado de Chihuahua. Considero que la iniciativa de hacer un libro monolingüe es extraordinaria pues despierta en el lector la curiosidad por saber y aprender más sobre una lengua originaria, sobre todo para los propios mixtecos y mixtecas que poco a poco dejamos en desuso nuestras lenguas.

3. Creo que, para quienes no hemos aprendido todavía a hablar mixteco, el poemario se convierte un poco en acertijo. Las ilustraciones son las pistas, ¿chikìrri será luciérnaga?, ¿ita será flor?

Si, pudiera decirse que sí, justamente las ilustraciones ayudan a quienes no conocen el idioma, a echar andar la imaginación hasta encontrar la traducción. Chikirri es cigarra, ita es flor.

4. Encuentro que mientras en el libro aparece la palabra tsiojkò, que asumo significa hormiga, he podido leerla también como thilloco’. ¿Nos explicarías un poco a qué se debe esta diferencia entre poetas de la misma región?  

tsiojkó, también “asumo significa hormiga, puede tener otro significado dependiendo del tono en la pronunciación, la palabra asumo la entrecomillé debido a que de ahí deriva precisamente la riqueza lingüística del Tu´un savi, más de 81 variantes lingüísticas, es un reto gigante poder entender todas las variantes. Tilloko´ o Thilloco´ es una palabra que con seguridad te puedo decir significa hormiga. El territorio Mixteco lo conforman tres Estados (Oaxaca, Puebla y Guerrero) por lo que como lo comenté la lengua tu´un tavi tiene aproximadamente 81 variantes lingüísticas y a eso se debe la diferencia entre la escritura de los compañeros y compañeras.

5. Si es posible, me gustaría conocer cómo traducirías al español Tatu’ún ijtâ váli ndea.

Si, “Murmullo de Flores” o “Platican las Flores”

6. Alguna vez le pregunté a la también poeta Yuridia Salvador cómo nombraría en mixteco la palabra poesía y entre otras respuestas mencionó Tóoh Niuchi. ¿Se te ocurre alguna propuesta?

Si, To´on libi.

7. ¿Cómo describirías en tus propias palabras la belleza de la lengua mixteca?

Es maravillosa, me sorprendo siempre cuando pienso en tu´un tavi, todas las lenguas son maravillosas con sus peculiaridades que las hacen únicas pero mi lengua verdaderamente me llena de orgullo y sorpresa no termino de conocerla, la percibo como el sonido de la lluvia o el soplo del viento, recuerdo colores, sabores y olores cuando la escucho o la hablo, me despierta sentimientos y emociones que no puedo describir.

8. ¿Hay alguna manera de que podamos escuchar los haikus de Tatu’ún ijtâ váli ndea?

 Todavía no lo sé, ojalá que sí. Lo que sí sé es que el libro es gratuito y que se puede conseguir en las oficinas de enlace de la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua.  

9. Por último, tengo deseo de saber si tienes alguna escritora mixteca favorita.

Escribir en lengua originaria es un reto gigante, nos enfrentamos a muchos obstáculos desde la inexistencia de un sistema unificado de escritura, que entiendo es imposible tenerlo por las múltiples variantes lingüísticas, difícil también es conseguir material bibliográfico para seguir aprendiendo a leer y escribir en tu´un tavi. Seguimos aprendiendo a escribir y a leer en nuestras propias lenguas por el nivel de analfabetismo que ha predominado, producto de los sistemas educativos integracionistas y asimilacionistas que nos han gobernado, por eso puedo decirte que admiro a todas las escritoras que siguen en este proceso tan valioso que ha significado una lucha constante por la defensa de nuestras lenguas originarias.

Los anillos, ese gesto mínimo de defensa: Entrevista a Daniela Ruelas

Por María Rascón

«Un rostro sudado se asoma debajo de las sábanas.
Das otro paso hacia atrás. Explicas el juego.
No, no te vayas. Cierra la puerta y ven. Aquí no te encuentran.
Su sonrisa te da certeza. ¿Y si ganas este juego?
Tu primo hace a un lado las sábanas a modo de invitación.
A Gustavo no se le ocurriría buscar en el cuarto de Miguel o Carlos. Sigues sin
saber cuál de los dos es.
Las sábanas son azules. Huelen diferente a las de tu casa.
«

1. Eres de las pocas autoras que sigue escribiendo sus historias a mano, ¿por qué razón?

Para mí, escribir a mano crea una pausa inmediata y me hace consciente de la relación entre lo que escribo y el aspecto corpóreo del acto de escribir. El cómo estoy sentada, cuánto tiempo llevo frente al texto, cuántas veces he tachado y vuelto a escribir… La página física no tiene backspace; no hay ctrl Z ni copy-paste. Cada error y cada imprecisión se siente físicamente en la mano dominante. Asimismo, también me ayuda al momento de procesar mis ideas. A veces mis pensamientos van muy rápido mientras que en otras, simplemente no los logro concretar. Entonces, escribir a mano establece un ritmo para desacelerar o precisar aquello que necesita estar en la página. Otro aspecto importante a considerar es que el papel y la pluma no tienen distractores; son el medio y son el fin. No hay pantallas, no hay redes sociales, ni juegos de solitario o correos por atender. Si te distraes al estar frente a una página en blanco, te distraes con tus propios pensamientos y eso mismo puedo ser una forma de pre-escritura.

2. ¿Qué significa la literatura para ti?

Esta es una pregunta sobre la cual tuve que reflexionar un par de días. La manera más sencilla (o tal vez ni tan sencilla) en que lo puedo explicar es que la literatura, en sus diferentes expresiones, es mi lugar feliz. Si bien representa una fuente de conocimiento, empatía y creatividad, leo y escribo principalmente porque me da paz y porque cada texto, además de ayudarme a aprender algo nuevo sobre mí, me deja un poco de crecimiento personal.

3. ¿Cuáles son los libros de tu biblioteca que más atesoras?

Le tengo un cariño especial a los libros cuyos autores tuve la fortuna de conocer en una lectura o presentación. Algunos títulos que tienen un lugar particular en mi estante, que me hicieron amar la lectura todavía más porque sus palabras tomaron vida frente a mí de la boca del autor, son de autores como Lex Williford (Superman on the Roof), Elena Poniatowska (Hasta no verte Jesús mío), Jericho Brown (The New Testament), Sasha Pimentel (For Want of Water and Other Poems), Sylvia Aguilar Zéleny (Basura), Benjamín Alire Sáenz (Everything Begins and Ends at the Kentucky Club), Ángeles Mastreta (Mujeres de ojos grandes) y Cristina Rivera Garza (La imaginación pública).

4. ¿Al escribir, cuáles son las temáticas que te fascinan?

En mis últimos textos he estado explorando las diferentes formas de violencia: física, emocional, psicológica, mental… Esto ha sucedido de manera casi desapercibida; no me di cuenta hasta que me puse a pensar en lo que tenían en común. Lo que sí noto que sucede de manera concienzuda es que usualmente escribo a partir de un personaje que viene a la mente y no de una situación o evento. Los personajes que están en constante búsqueda son los que suelen tener mayor aliento en mi imaginación. Todos ellos (o casi todos) están explorando sus relaciones personales, lo que estas conllevan, los sacrificios que generan y el crecimiento que dan.

6. ¿De qué idea o germen surge tu último libro, Los Anillos?

¡SPOILER ALERT! La idea de Los anillos surge a partir de una resignificación del objeto. Hace unos años una mujer fue atacada en el puerto cerca de la ruta que yo tomaba para ir a correr. Comenzaron a surgir detalles de lo que sucedió y yo podía visualizar el camino que ella había tomado, el árbol cerca del que pasó, la ropa que traía puesta, la sorpresa que debió haber sentido, el dolor que surgió de ello… Dejé de hacer esa actividad unos días porque me di cuenta que ya no me sentía segura; yo pude haber sido esa mujer que corría a esa hora por esa ruta pero llegué a sentir que no lo fui por mera coincidencia. No recuerdo la fecha pero recuerdo que al enterarme uno de mis pensamientos fue: “Yo ese día a esa hora estaba haciendo otra cosa”. Al ver la posibilidad de peligro tan cerca de mí, me pregunté qué podría llevar conmigo (algo ligero que no pesara tanto, pero que sirviera de ayuda) para poder defenderme en caso de ser necesario.

Comencé a prestar atención a los diferentes objetos que ya tenía en mi entorno y un día llegué a una joyería en el centro de mi ciudad natal. Justo ahí, vi un anillo bonito y abultado que llamó mi atención inmediatamente. Lo primero que pensé fue: esto podría utilizarlo como arma; esto me podría salvar la vida. Entonces vinieron las preguntas sobre la mujer que corría. ¿Ella había tenido anillos o algo parecido? ¿Le habrían ayudado? ¿Por qué necesita anillos? ¿Por qué no puede ella, y yo y otras, ir a correr por el simple hecho de querer ir a correr sin sopesar la posibilidad de un ataque brutal y un atentado de violación?

Desde entonces, ya no me pude sacar la idea de la cabeza. No quise saber el nombre de la mujer, aunque varios de mis conocidos la identificaban; me causaba un peso que en ese momento no podía cargar, me derrengaba. Por eso mi protagonista, la Chiquis, no tiene nombre, ni medidas, ni descripción de sus características físicas. Porque, narrativamente, no importaba. Desafortunadamente, Chiquis podríamos ser cualquiera de nosotras; independientemente de dónde estábamos y qué traíamos puesto y si somos morenas, chaparras, güeras, altas… Muchas de nosotras hemos estado en una situación donde necesitamos algo más que un anillo.

Ese objeto se convirtió en el gesto mínimo de defensa; es la manera en que observamos las sombras en el suelo mientras caminamos solas, la prisa con la que cambiamos de acera al ir por la calle, la elección del asiento en el transporte público, la manera en que empuñamos nuestras llaves al momento de abrir la puerta de la entrada… Es un comportamiento aprendido de generación a generación que las mujeres pasan a sus sobrinas y sus hijas y sus nietas porque sabemos que llegarán una edad en la que ir caminando en la calle conlleva más actos que el ir caminando en la calle.

6. ¿Qué aprendiste de Los Anillos?

Yo creí que era una persona disciplinada al momento de escribir, pero ándale que no es cierto. El primer esbozo general de la novela lo escribí en el transcurso de un verano, en las vacaciones, y estaba muy consciente de que cuando volviera a entrar a trabajar, ya no podía dedicarle tanto tiempo del día a la obra. Entonces tuve que disciplinarme, realmente disciplinarme, para avanzar lo más que podía. No terminé toda la obra pero tenía lo suficiente para enfocarme en las revisiones durante el transcurso de los próximos meses (lo cual también conlleva dedicación y atención). Esta obra es mi primer libro publicado y ha sido interesante ver las reacciones de los lectores y cómo poco a poco va llegando a más gente.

7. ¿Actualmente estás escribiendo algo nuevo?

Voy a confesar que en el transcurso de esta pandemia no he podido escribir de manera creativa como lo hacía antes. Tengo textos pequeños, pero no obras o proyectos concretados. No sé si le pasa a otra gente pero siento que si bien soy de las personas afortunadas que pudo mantener su trabajo y llevarlo a cabo desde la virtualidad, esta conlleva un agotamiento mental y emocional que no había experimentado antes.
Al finalizar la jornada, tanto mi cerebro como mi cuerpo me piden un momento de quietud y descanso a pesar de que la única actividad física fue estar sentada frente a la pantalla. Sin embargo, una de las ventajas de esta virtualidad es que he podido tener acceso a talleres literarios de personas que admiro; los cuales no podría haber tomado de manera presencial por cuestiones de distancia y tiempo.

Cara de liebre, una novela de terror cotidiano: Entrevista a Liliana Blum

Por María Rascón

«Nick abre la boca y recibe las nueces como si tomara la Sagrada Comunión, no sin antes expedir un aliento demoniaco. No he podido asearlo como quisiera porque se rehúsa a cooperar. Me abstengo de comentar algo sobre su halitosis, que espero sea pasajera. No se trata de herir sus sentimientos, pero me resulta imposible suprimir un gesto de asco con el que cierro mis ojos por una fracción de segundo. Él se aprovecha de este breve descuido y muerde uno de mis dedos y parte del dorso de mi mano».

Es temporada de caza. En el jardín, un gran árbol de duraznos se nutre con los restos de los hombres que ha despedazado Cara de liebre. La zapatilla de cristal se ha roto. Solo queda la cebolla, que crece en la oscuridad.

1. El diseño de portada de Cara de Liebre es enigmático. Funciona, en mi opinión, como un acertijo. Entrevemos algunas pistas importantes de la historia, y el vistazo, aunque breve, es sumamente provocativo. ¿Qué opina Liliana Blum sobre la portada de su libro?

Es una de las cosas que más me gustan del libro. Gracias a lo bien que le fue a mi segunda novela, para esta mi tercera, la editorial me consintió mucho con la portada: un artista digital, tras leer la novela, nos presentó algo muy parecido a lo que ves ahora. Usualmente los autores no tienen mucho que ver con las portadas, sobre todo en las editoriales grandes. Recuerdo que para mi primera novela, Pandora, se me avisó cuál iba a ser la portada (y nunca me terminó de gustar por completo). Sin embargo, a Pandora le fue tan bien que para mi segunda novela, El monstruo pentápodo, se me preguntó qué cosa tenía en mente, y se me hicieron tres propuestas de las cuales pude escoger una. Para Cara de liebre realmente me querían consentir, y creo que fue un gran acierto: es una portada que llama la atención, pero que no se termina de entender hasta que se lee la novela.

2. Tengo curiosidad por saber qué parte de la novela escribiste primero.

Escribí la novela en dos tiempos. Primero escribí toda la parte de Irlanda, y fue solo hasta que la terminé, que comencé a escribir la de Tamara, guiándome por cada capítulo de Irlanda, y entreverando los capítulos de Tamara.

3. ¿El final de Cara de liebre siempre estuvo claro para ti? ¿Cuál hubiera podido ser otro desenlace?

Muy buena pregunta. De hecho inicialmente pensaba en un final más tipo Hollywood, donde prevalece el bien. Es decir, que Tamara llegaba a tiempo y lograba salvar a Nick, sin saberlo, sino como un efecto secundario de enfrentarse a la “otra”. Sin embargo, mi hija adolescente (que no leyó el manuscrito, sino que lo escuchó platicado por mí), me sugirió el final actual. Me gustó mucho la idea de que tras superar a un mal hombre y apelar a su propia dignidad, toma la decisión que, sin saberlo, será el destino fatal del hombre que tanto daño le causó.

4. ¿Crees que Irlanda volvería a cometer un asesinato después de deshacerse de Nick? Tuvo suerte de que no la pillaran esta vez.

Creo que Irlanda ha aprendido la lección. Ya no quería más cadáveres (por las razones más obvias y pragmáticas), así que lo que sucedió con Nick fue un experimento que salió mal. Irlanda es muy inteligente y aprende de sus errores, pero no es una asesina sádica que saque alguna satisfacción de cometer un asesinato: sus primeros cadáveres son el resultado (nuevamente, efectos secundarios) de no querer ser abandonada, de tener un hombre que le haga compañía y la quiera. Por retorcido que esto suene, son las razones por las que mata al principio. Al final, tras darse cuenta de que no se puede obtener por la fuerza el amor de nadie, tiene que disponer de Nick: no puede dejarlo vivo o ella terminará en la cárcel. Así que podemos ver que esta muerte es necesaria para conservar su libertad, pero tampoco es algo que quisiera o disfrutara hacer. En mi cabeza, tanto Irlanda como Tamara aprenden una lección muy parecida: no puedes obligar a nadie a que se quede contigo. Por consiguiente, nadie necesita a un hombre en realidad.

5. ¿Qué obstáculos enfrentaste mientras escribías Cara de liebre?

La batalla contra mi propia desidia y mi poca capacidad de concentración en primer lugar. Después, unir las historias de Irlanda y de Tamara de modo que coincidieran en acciones y en tiempo. Y finalmente, obligarme a trabajar las revisiones que se vuelven siempre tediosas y eternas.

6. De todos los libros que has escrito, ¿cuál es tu favorito?

Una pregunta difícil. Los libros escritos por uno mismo son como los “amores de la vida” que uno se encuentra muchas veces. Durante un tiempo piensas que ése es EL libro (o el amor de tu vida), pero más adelante viene otro libro (u otro hombre) y te das cuenta que el anterior no era tan bueno. Le tengo un cariño muy especial a El libro perdido de Heinrich Böll, pero tengo una especie de “crush” por Cara de liebre, porque es una novela catártica, juguetona, y en donde me atreví a sobrepasar varios límites, tanto con la editorial como con mis lectores.

7. ¿Qué elementos consideras indispensables para escribir una buena novela?

Primero, tener una historia qué contar, y tenerla bien clara en la cabeza, de principio a fin, antes de sentarse a escribir. En segundo lugar, tener personajes tridimensionales, con sus defectos y virtudes, y con quienes los lectores se puedan identificar. Trama y personajes para mí lo son todo en una novela. Solo con ellos se puede dar el conflicto, que será el motor que haga avanzar a la novela.

8. Esta es una pregunta que puede resultar interesante para los escritores que apenas comienzan a hacer una carrera. ¿Por qué es importante contar con un agente literario?

Esto plantea un problema casi casi de lógica, porque hay que tener ya una carrera de cierto nivel y una obra sólida para que un agente quiera representarte. Me refiero a los agentes verdaderos, esos que se llevan un pequeño porcentaje de los contratos que logran para tu obra, sea de publicaciones, traducciones, derechos para el cine, etc., y no los fraudulentos que le cobran a los autores incautos una cuota fija mensual, hagan o no su trabajo, tengan o no resultados. Lamentablemente conozco varios autores que han perdido años y dinero pagándole a este tipo de agentes, sin ningún resultado. ¿Por qué habrían de trabajar, si reciben una cuota fija por no hacer nada? Por otro lado, los agentes verdaderos no se arriesgan a representar a un autor principiante y desconocido, porque no hay garantía de que puedan hacer negocio con este. Al final de eso se trata, de una relación simbiótica entre autor y agente, en la que ambos se beneficien. Recomiendo entonces a los escritores que apenas empiezan tratar de publicar con mucha paciencia, siempre de menos a más, y sobre todo, alejarse de las autopublicaciones como si fueran la peste. Nada ahuyenta más a un editor serio o a un agente, que un autor con libros publicados por él mismo. Así que hay que hacerse a la idea de que esta es una carrera en la que quizás puedes estar trabajando diez años sin que lleguen los frutos. Sugiero empezar a publicar en revistas (usualmente no pagan a menos que ya tengas un cierto nombre), luego en editoriales de los estados o municipios (suelen pagar con libros). Todo esto va forjando un currículum poco a poco. Después hay que pasar a las editoriales independientes, que pueden pagar una cantidad simbólica o también con libros. Ojo: una editorial JAMÁS le debe de cobrar ni un peso a un escritor por publicarlo. Las que lo hacen son imprentas disfrazadas de editoriales y que se dedican a defraudar escritores llenos de ansias por cortar camino y publicar. Si los trabajos publicados en revistas, editoriales de estados, y editoriales independientes son de calidad, vendrán luego las editoriales más grandes, donde hay adelantos por cada libro, contratos, y regalías anuales. Es en este punto que algún agente volteará a ver a los autores: no antes.

9. Para Ignacio Alarcón eres una narradora de prosa ágil y reflexiva, no apta para estómagos sensibles. Las personas mayores te preguntan por qué no escribes sobre cosas más bonitas. ¿Cómo definiría Liliana Blum su propio estilo de escritura?

A pesar de que muchas veces mis novelas se han catalogado como literatura noir, yo creo que no es una etiqueta acertada, y no porque tenga algo contra el género, sino porque no creo que describe lo que yo hago. Me parece que el noir se refiere más a lo policiaco, a lo detectivesco, y mis novelas son más bien enfocadas en lo psicológico. Yo definiría mi escritura quizá como “terror cotidiano”: historias de corte realista que resultan perturbadoras porque se adentran en la oscuridad de la naturaleza humana. El terror deviene en la conciencia de que son tan cercanas a lo que conocemos, que podría sucedernos a nosotros o a alguien cercano a nosotros.

10. Por último, sabemos que Stephen King es el escritor que más admiras. ¿Cómo describirías aquello que lo hace tan especial? 

Stephen King es un escritor que admiro, sin duda, pero no es el que más admiro. Lo uso mucho como escape de mi cotidianeidad: cuando quiero evadirme realmente de mi vida, tomo un libro suyo y me sumerjo en el por días, olvidándome de todo lo demás. Es un gran maestro del que podemos aprenderle mucho: tramas fluidas, que nunca aburren, y que se mueven azarosas por el conflicto. Ahora bien, los escritores que más admiro son otros: Alejo Carpentier, Margaret Atwood, Joyce Carol Oates, Jonathan Safran Foer, Alice Munroe, Isaac Bashevis Singer…

«Si abro mi mente y mi corazón, la iluminación y la magia no tienen fin»: Entrevista a Roni Capin Rivera-Ashford

Por María Rascón

«My Tata has been helping people feel better for as long as I can remember. He helps my family and me when we get hurt or feel sick. He helps the neighbors too. All anyone has to do is ask.»

1. En algún lugar leí que escribes para los niños desde tu niña interior, ¿cómo describirías este sentimiento, esta forma de escritura?  

Cuando me pongo a escribir, siento que lo que me nace viene del espíritu de mi niñez – mi niña interior – como la describes tú. Es como estar soñando, pero despierta. Para mí, esto es una forma de terapia con resultados mágicos. Pues la niña de mi niñez que siempre vive dentro de mí, y siempre ha sido y será parte de quien soy yo, tiene confianza en la mujer adulta que la comprende, la acurruca y la guía, que también soy yo.   

2. Creciste en Nogales, Arizona, conviviendo con tres culturas diferentes. Tu familia es de ascendencia judía, vives en Estados Unidos, cruzabas a México hasta varias veces al día; entonces no había fronteras que limitaran el cruce. Háblanos un poco sobre aquellos elementos culturales o experiencias que fueron edificando el lado mexicano de tu corazón.

Es cierto que tengo raíces judías por mis padres y abuelos. Los momentos que pasé con ellos, especialmente mi Nana, mamá de mi papá, aprendí cómo preparar, y también comer, comidas especiales como el caldo judío de pollo con bolas de masa – que se llama Matzo Ball Soup – parecen albóndigas blancas; pecho de res preparado al horno por muchas horas, con cebolla y ciertas especies, para que salga tiernito y lleno de sabor – a este le dicen Brisket y generalmente se le añaden zanahorias y papas.

Los viernes, en casa de mi Nana, se juntaba la familia a recitar unos rezos sencillos, prender velas, y cenar de estas comidas variadas. Mi Nana también me enseñaba algunas palabras en el idioma yiddish, especialmente cuando poníamos la mesa y cuando pasaba la noche en su casa. Al acostarme, ella me decía: «Gay Schlufen, Shana Punim». Esto quiere decir, «Duérmete, Cara Preciosa». Nos queríamos mucho. Yo fui su primera nieta. Fue como mi madre y murió cuando yo tenía 13 años y ella apenas 61.

Siento que su espíritu está conmigo siempre, el puro hecho de que después de 33 años, el primer cuento que escribí me nació Los remedios de mi Nana. Aquí es donde se ven las influencias, pues mi Nana me enseñaba mucho amor y me trataba de ayudar si me sentía mal, pero ella no practicaba sanar con hierbas caseras como manzanilla, hierbabuena, canela o romero. Las cuidadoras que trabajan en su casa, y en la casa de mis padres, tanto como las mamás y las abuelas de mis amigas, eran Mexicanas, generalmente hablaban español, y compartían libremente, me incluían y me enseñaban mucho de sus tradiciones culturales y espirituales también, pues me encantaba.

Ya niña de 7 y 8 años, iba mucho al otro lado, como le decíamos, a pasar el fin de semana con una linda amiga y su familia. Allí aprendí cuánto me gustaba el pinole con azúcar y canela, el aroma de las tortillas recién hechas y guardar ‘en secreto’ un jarro de agua bendita. La abuela de mi amiga me notaba triste y preocupada, pues yo, siendo la mayor, llevaba mucho cargo de que mis padres se estaban divorciando. Esta linda mujer me enseño cómo llevar agua bendita a casa, la cual colectaba después de misa. Me encantaba ir con ellos. Me animó a que, si me daba miedo o ansiedad al acostarme a dormir, bendijera mi cama con el agua bendita….y santo remedio…me quedaba tranquila. Verán que en Los Remedios de mi Tata he incluido el dicho “Santo remedio”.

3. Durante varios años fuiste maestra bilingüe para niños. Antes te has referido a la capacidad de hablar varias lenguas como una oportunidad para estrechar lazos en todo el mundo y te muestras agradecida con la variedad de culturas, comida y música que hay en tu vida. ¿Cómo se refleja en tu escritura la interacción de estas diversas herencias culturales?    

Mucho de lo que respondí en la pregunta anterior también pertenece a esta respuesta. Mi primer cuento, My Nana’s Remedies o Los Remedios de mi Nana, lo escribí en los 1990’s, cuando fui maestra de lectura, con el cargo de enseñarles a leer a algunos alumnos que no habían tenido éxito con este ejercicio tan necesario. Lo escribí – prefiero decir que me vino – primero en español. Yo sentía que necesitaban un cuento sencillo, cultural, que tratara de cosas que los alumnos conocieran en su hogar y pudieran relacionarse con el tema para poder aprender y asimilar las palabras, las ideas que aparecían en la página. Además, la gente que me conoce sabe que esto es como parte de mi niña interior, me encanta la rima, hacer rimar lo que escribo. Pues así me vino Los Remedios de mi Nana y hablando de remedios y de sanar pues seguramente tuve que poner «Sana, sana, colita de rana, si no sanas hoy, sanarás mañana». Luego pude terminar con el título del libro y hacer rima con «los remedios de mi nana».

4. My Tata´s Remedies o Los Remedios de mi Tata es tu tercer libro bilingüe para niños, ganador de numerosos premios y honores internacionales. Sueles escribir historias basadas en experiencias de vida, ¿qué situación te inspiró a escribir este cuento?

My Nana’s Remedies o Los Remedios de mi Nana me inspiró a escribir My Tata’s Remedies o Los Remedios de mi Tata. Pensé que era justo hacer un libro para honrar al Tata así como lo hice con Nana. También quería compartir más remedios naturales para que estos remedios, con cimientos científicos, no se pierdan. Pues para mí, hoy en día, hay muchas ocasiones en que me parece mejor empezar con remedios naturales que con los fármacos que se han apoderado de nuestra sociedad, muchas veces con resultados drásticos.

5. En alguna entrevista hablaste sobre la palabra “Remedios” en dos de tus títulos, My Nana’s Remedies y My Tata’s Remedies. De alguna forma, tus libros sirven también para sanar, además del cuerpo y el alma, las luchas políticas. En relación con esto, ¿por qué es importante que la sabiduría de Tata se extienda por todo el vecindario, más allá del núcleo familiar?

La sabiduría de Tata representa las enseñanzas que ayudan a preservar tradiciones culturales y familiares entre comunidades y para las futuras generaciones. Los “remedios” sirven para mantener lo bello, lo positivo y lo poderoso de las raíces de los seres humanos en nuestras comunidades y las contribuciones que dejamos para nuestro mundo. Las enseñanzas que Tata comparte con su vecindario y su nieto, Aarón, son tesoros de amor que siente por sus hijos, su familia y su colonia.

Tata lo hace sin pensar, pues le nace del corazón, así como escribir mis cuentos me nace a mí. Los remedios, ya sean caseros, herbales, costumbres de meditación, prender velas, crear ofrendas, escuchar música o cuentos de nuestros ancianos, todo para el bien de nuestros seres queridos. Hay una variedad de maneras en las cuales podemos cultivar el alivio, tal como un abrazo, un momento de compartir en una plática, escuchar a un doliente, leer un libro con un niño y tantas más para seguir contribuyendo a y conectando con nuestras comunidades.

6. El libro es un notable esfuerzo por contribuir a la preservación de los remedios naturales. Incluye un glosario muy completo de plantas medicinales, escrito por Armando González-Stuart, profesor de medicina herbal en El Paso, Texas. Tu interés por preservar las tradiciones en este libro alcanza el juego del balero, las quinceañeras, la preparación de chimichangas, el mariachi. En tus propias palabras, ¿por qué es necesario mantener vivas las tradiciones, sobre todo en países tan multiculturales como Estados Unidos?

Pienso que es sumamente importante mantener vivas las tradiciones culturales, tanto como los idiomas de cualquier grupo, no solo por la preservación, sino también para mantener lo auténtico de cada grupo. Todos necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo, una familia, un tribu, una sociedad. Las comidas, la música, los juegos, las tradiciones, costumbres y los idiomas son hebras que nos conectan al tapiz que pertenecemos.

7. La traducción al español de los textos es impecable. Para sustituir algunos elementos se opta por aquellos que les sean más similares, como en el caso de la fórmula mágica “Sana, sana, colita de rana” y “I’ll Kiss it and rub it and make it go away”. Se han cuidado hasta los más pequeños detalles, como en la traducción de las onomatopeyas, “tan, tan, tan” por “knock, knock, knock”. Incluso los nombres de las plantas, “Cardo Santo” por “Mexican Thistle”, “Maguey” por “Century Plant”, y en lugar de Cempasúchil, “Aztec Marigold Blossom”. ¿Cuál es el secreto para alcanzar este nivel de calidad en una traducción?

Hasta ahora, he tenido la fortuna de hacer mis propias traducciones para mis primeros tres libros bilingües. Pienso que el hecho de que me crié en la frontera hablando ambos idiomas desde recién nacida es el primer secreto y para mí una bendición de toda la vida. Además tomé cursos de español, tanto como inglés, durante todos mis años escolares: en la escuela intermedia, la secundaria y recibí mi bachillerato de la universidad, Colorado State University at Pueblo, con el enfoque principal en español. Después de empezar como maestra bilingüe de primaria, tomé cursos para cumplir con los requisitos del distrito escolar y también ser reconocida como maestra bilingüe certificada. Por último, me recibí de la Universidad de Arizona, certificada con la especialización de traductora e intérprete de la corte. Con este certificado, trabajé más de 10 años en un puesto similar, solo que fue en el ramo educativo para nuestro distrito escolar en Tucson.   

8. En la dedicatoria escribes diversos nombres para la palabra Tata, entre ellos Papa, Opa, Grandpa, Pai, Zayde, Nonno, Ojiisan, Ye Ye, Lo Lo, Daada, Óng Nôi, para agradecer a los abuelos por iluminar tantas vidas, incluyendo la tuya. ¿A qué culturas pertenecen estos nombres?

Estos nombres que se usan para nombrar a la persona que es “abuelo” vienen de varias culturas. Dentro de una cultura, pueden haber diferentes nombres para referirse a la misma persona, como el abuelo. Por ejemplo, Papa y Grandpa lo usaban mis hijos con mi papá y mi abuelo. También le decían Opa a su tata, porque los primeros nietos de ese tata eran de descendencia Alemana por parte de su mamá. Pai era el nombre que usaba mi nieto para su abuelo materno y ellos venían de Angola, hablaban portugués. Zayde se usa entre algunas familias judías y los otros nombres los usan las familias japonesas, vietnamesas, chinas, africanas. Lo importante aquí, para mí, es honrar a la persona y la relación que los une.

9. Las ilustraciones son muy importantes en los cuentos infantiles. Acompañan las historias y ayudan a los niños a ponerles atención. El trabajo de Antonio Castro es magnífico. ¿Qué relación hubo en este caso entre ilustrador y escritor? Mi hija cree que tu dibujo aparece en una de las historias, lo sospecha por el dije en forma de corazón de tu collar.

Estoy de acuerdo en que las ilustraciones de los cuentos infantiles llevan la misma importancia, o tal vez hasta más, que el solo cuento. Puede ser curioso saber que no conocí al ilustrador, Antonio L. Castro, ni a su hijo, profesor de diseño gráfico que, con su talento, en mi opinión, se sacaron la lotería con sus expresiones artísticas en nuestro libro My Tata’s Remedies o Los Remedios de mi Tata.

Cuando estuve en la casa editorial Cinco Puntos Press, en El Paso, Texas, para firmar el contrato de publicación para este libro, los dueños me enseñaron un dibujo que había hecho el ilustrador, Antonio L. Castro, a quien iban a contratar para hacer las ilustraciones de mi cuento. Fue un dibujo pintado de un joven. Me impresionó tanto que les pregunté si me permitirían mandarles fotos que pudieran considerar para el tata, la nana, y los demás caracteres del libro. Me dijeron que sí, a ver qué decía Antonio. Al fin, le encantaron las fotos. Dijo que sintió una conexión con los personajes.

Esto ha sido muy especial para mí, hasta curioso que esto fue mi idea antes de que yo supiera ni un detalle, ni un susurro de la película COCO. Y en este libro se honran todos mis seres queridos que ya han fallecido, o como yo ahora digo, han cruzando el puente de cempasúchil. Los tres nietos, Aarón, Justino y Sarah son nuestros hijos, y gracias a Dios siguen aquí en este mundo, igual que la niña mariachi que viene siendo una primita, y el niño que trae la señora de Angola, es nuestro nieto. El tata es mi suegro, quien se llamaba Augustine y le decían Gus. La nana es mi suegra. Ella es la que trae el collar en forma de corazón. ¡Qué lista y detallada tu hija que se fijó en el collar y sabe que a mí me gustan los corazones! Yo y mi suegra, Teresa Rivera Ashford, teníamos gustos similares. Mis suegros para mí eran más como mis padres, una relación con mucho cariño y respeto. La pintura de ciruelas que se ve en la pared donde está la nana con la charola de empanadas es una pintura verídica que pintó mi suegra. Ella pudiera haber hecho estas ilustraciones, pues empezó a pintar a los 65 años de edad y tenía mucho talento. Mi querida suegra, Tere, cruzó el puente de cempasúchil en 2009 y este libro se publicó en el 2015.

10. ¿Qué recomiendas a aquellos autores que quieran escribir literatura para niños?

Para quien quiera escribir literatura para niños les recomiendo, ¡háganlo! Lo importante es poner en acción sus sueños, lo que sienten. Lo demás se desarrollará en su debido tiempo. Si nace de su corazón, van a ver como se abren las puertas…pero no se les olvide que tienen que tocar las puertas para que se puedan abrir. Yo lo veo como sembrar semillas. Hay muchas veces que yo ando sembrando semillas con correos electrónicos, llamadas por teléfono, visitas a lugares donde hay personas relacionadas al tema que quiero desarrollar. La pasión, la fé, la sinceridad son como la tierra, el agua y el sol para las semillas. A veces toma mucho tiempo para que brote algo y por eso hay que seguir adelante con la fe y tal vez empezar otro proyecto, aún no olvidando cada semilla. La persistencia también es importante. Casi nunca brota una semilla (idea) con una sola regada. Hay que seguirla(s) regando– especialmente las que más nos inspiran; para mí es que a esa(s) le tienen un amor, una atracción o pasión genuina. Yo suelo apuntar alguna idea, frase, palabra que con frecuencia me viene a la mente cuando no tengo ni el tiempo, ni el enfoque para desarrollarla. Si la tengo apuntada, en otra ocasión, puedo volverla a acceder para seguir adelante. Si no la apunto, es muy probable que no la pueda recordar. Para mí, estos momentos, las ideas, frases, palabras son chispas que me llegan del más allá. Si yo abro mi mente y mi corazón, y pongo de mi parte, pues la iluminación y la magia no tienen fin. Así que ¡orále, adelante!

El último vuelo, de Patricia Cabrera: Conversación con Elpidia García

Por María Rascón

Fotografía de Omar Morales

«Las nubes se mueven muy rápido, pero

siguen siendo hermosas. Mis hijos,

estén tranquilos. No tengo miedo de

morir. Los aviones se caen, pero la vida

sigue. Dios es bueno. No pierdan la fe.»

1. El último vuelo es un plaquette que rinde homenaje a la vida, trabajo y compromiso de Patricia Cabrera. Incluye diecisiete relatos escritos entre 2019 y 2020, mientras participaba en el Taller ¡Viva la Vida!, coordinado por usted y dirigido a trabajadoras de la maquila. En la introducción se le describe como una mujer que sentía un profundo amor por la literatura y se esforzaba por fomentar la cultura en su entorno laboral, un hecho sin precedentes, pues no es común que en estas empresas se preocupen por la sensibilidad de los trabajadores. Como amiga suya, ¿podría contarnos un poco más acerca de la relación que había entre ustedes, de la personalidad de Cabrera y su amor por el arte y las letras?

Teníamos una relación muy cordial desde el 2013, cuando me invitó a participar en un encuentro de escritores que ella coordinaba en las maquiladoras DELPHI. Yo sabía de ella por el libro El silencio que la voz de todas quiebra, que escribió con otras escritoras, la mayoría locales. Desde esa ocasión coincidimos varias veces cuando me volvió a invitar a leer en la maquiladora, a presentar mis libros y a ofrecer algún taller de escritura para los trabajadores. Me di cuenta de que era muy entusiasta para animar a la gente a leer y a escribir historias. Convivimos más cuando di un taller cada sábado, a lo largo del 2018, en las instalaciones de su empresa. En ese año, planeamos un proyecto de libro, una antología con los relatos de los trabajadores, y hasta empezamos a juntar dinero para concretarlo. Con su partida, el proyecto quedó inconcluso.

Su personalidad era afable y siempre tenía una sonrisa al encontrarnos; era solidaria y altruista. En una ocasión la vi llorar de indignación por el acoso laboral que sufría una trabajadora; muy cariñosa con su familia; incansable, pues siempre estaba trabajando en diferentes proyectos, del tipo de personas que sientes que conoces de toda la vida, que quieres imitar por su entrega y dedicación. Por el confinamiento y su repentina muerte, no llegamos a entablar una amistad más cercana, pero estoy segura de que hubiéramos sido muy buenas amigas, ya que nos movían intereses comunes.

2. También en la introducción de El último vuelo nos enteramos bajo qué contexto escribió Patricia Cabrera el relato que da nombre a todo el plaquette. La premisa que trabajaron en ese momento fue: ¿Qué escribiríamos antes de ocurrir un acontecimiento imprevisto en el que nuestra vida está en riesgo? Como usted misma señala, con la partida prematura de Cabrera, el relato adquiere una relevancia asombrosa, afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo. ¿Hay alguna anécdota semejante que pueda contarnos sobre el proceso de escritura de otras de sus historias?

Sí, en otro de los textos incluidos en la plaquette: La herencia, surgió del ejercicio que propuse en esa ocasión al grupo: escribir un relato en el que la historia girara alrededor de un objeto, un objeto que tuviera un significado emocional que, al verlo, les hiciera recordar algún momento importante de sus vidas. En La herencia, Paty escribió sobre un juego de té heredado por su abuela que guardaba en el trastero como un tesoro. En el desenlace, ella lo hereda a su nieto, Matías.

3. Aunque usted hace hincapié en que los relatos no conservan una unidad temática, se nota que han sido organizados de acuerdo con otras particularidades. El plaquette comienza con “El último vuelo”, la historia que produce en el lector el efecto más intenso, y concluye con una frase perteneciente a la historia número diecisiete, “La herencia”, que pone atinadamente el punto final a la compilación: “El ciclo había concluido”. Me interesa conocer algunos aspectos sobre este proceso de selección y reorganización, ¿hubo historias que se quedaran fuera?, ¿en qué estado se encontraban los manuscritos?, ¿son autógrafos, electrónicos…?

El ordenamiento de los textos fue intencional, claro. Los textos incluidos son todos los que Paty me envió por correo electrónico a lo largo de cerca de un año de taller. Hay que recordar que ella tenía un puesto de gran responsabilidad en su empresa, pues era Gerente de Comunicación Interna de varias plantas ensambladoras, además de una familia y proyectos personales en los que estaba inmersa, eso le dejaba poco tiempo para escribir, pero aun así, hacía lo posible por llevar un texto nuevo a las sesiones del taller. Pienso que es muy probable que haya más textos en los archivos que dejó en su computadora personal, sería importante que su familia pudiera recuperarlos.

4. Como otras autoras fronterizas, Cabrera perteneció a “S” Taller de Narrativa, del que surgiría El Silencio que la Voz de Todas Quiebra / Mujeres y Víctimas de Ciudad Juárez, un libro que buscaba superponer la verdad ante los mitos difundidos por las autoridades para ensuciar la memoria de las mujeres asesinadas. En palabras de Cabrera participar en ese libro marcó y delineó lo que sería su enfoque de escritura. ¿De qué manera considera usted que ese enfoque salió a relucir no sólo en El último vuelo, sino en las sesiones de trabajo en el Taller?

Te doy un ejemplo: en una ocasión, me avisó que una de las alumnas del taller, empleada de la empresa, había sido despedida y se le había prohibido asistir como externa a las sesiones. Según me contó, el despido fue porque ella denunció acoso sexual de un superior. Con toda firmeza, Paty consideró que todas debíamos solidarizarnos y cancelar el taller, si ella no podía tomarlo, que ninguna de las demás lo hiciéramos. Le propuse conseguir otro espacio, y en eso estábamos cuando, por el confinamiento, no pudimos continuar de manera presencial. Siempre tuvo esa congruencia con sus ideales, tanto en su discurso, como en su conducta. 

5. Patricia Cabrera también formó parte de un taller de autobiografía encabezado por Carmen Amato, con la finalidad de escribir la biografía de su madre para obsequiársela en su octogésimo cumpleaños, Socorro, Memorias de fuerza y dignidad (2019). Para alguien interesado en el estudio de la obra y vida de Cabrera sería importante saber si es posible acceder a dicha biografía.

Ella me dijo que imprimió un número limitado de ejemplares que entregó a sus familiares en la fiesta de cumpleaños de su madre. Es posible que alguno de ellos pueda ya sea ceder un ejemplar, o fotocopiarlo para quien tenga interés en tenerlo. 

6. Finalmente, su fallecimiento repentino interrumpió el proyecto de un libro en el que pensaba trabajar, ¿los relatos de El último vuelo formarían parte del mismo?

Sí, claro que sí, el proyecto de la antología del taller que coordiné gracias a la Secretaría de Cultura Chihuahua y a la gestión de Paty Cabrera en la empresa APTIV, se encuentra en espera. Los recursos que ofreció Secretaría de Cultura Chihuahua para la edición del libro se frenaron con el confinamiento. El libro se titularía Tintas que tientan. Espero retomar el proyecto de edición y publicación cuando podamos volver a una cierta normalidad.

Si es de su interés, la plaquette está disponible con Elpidia García. Pueden contactarla a través de su cuenta de Facebook.

«El erotismo estimula los sentidos de manera brutal e inmediata»: Entrevista a Julia Santibáñez sobre su poemario Eros una vez -y otra vez-

Por María Rascón

Fotografía: Alejandro Hernández

Un día de estos va a ser

el que me quieras,

el que me quieramente

así,

como yo quiero.

1. La niña Julia Santibáñez reconocía en la poesía pequeñas canciones que enseguida memorizaba y recitaba sin mucha conciencia. ¿Qué representa actualmente la poesía para ti?

En parte sigue siendo un juego. Disfruto mucho el baile de las palabras, su estado musical y siempre dispuesto a una vuelta inédita. Al escribir me divierto, me paseo por las tripas del lenguaje y encuentro ahí tesoros descomunales, a veces tan grandes como una caverna, aunque es verdad que a veces no me divierto, sino sufro la escritura. Por fortuna no ocurre demasiado.

2. Es posible que me equivoque, pero creo reconocer en la portada de Eros una vez -y otra vez-, publicada por Textofilia, a un dios de los enamorados fracturado y sin alas, ¿podrías hablarnos un poco acerca de esta imagen?

La portada fue una propuesta de la editorial y de arranque me gustó mucho: me remite a una figura clásica con cierto desgaste, añosa, pero sólida. Creo que así es Eros entendido como temática, más que como personaje: la especie humana lleva muchos siglos de escribir sobre deseo y hartazgo. Como se trata de uno de los asuntos más antiguos en el arte, cualquiera diría que es terreno agotado, pero al mismo tiempo siempre presenta ángulos vitales. Es susceptible a nuevas exploraciones.

3. Eros una vez -y otra vez- parece, a primera vista, un libro de cuentos, sin embargo, se trata de un poemario. El título nos promete poemas amorosos, haciendo alusión al ya mencionado dios de los enamorados. Un anuncio erótico además. Esta es una pregunta difícil para todos, pero ¿cómo definirías tú al amor?

Es un riesgo porque te va la vida en él, implica quitarte la piel y entregarla a la persona amada, quedar vulnerable y hasta en ridículo, pero feliz. Es una ficción, porque nunca nos enamoramos de una persona, sino de la imagen que construimos sobre ella. Don Quijote lo dijo bien: “bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta […] yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada, y píntola en mi imaginación como la deseo […]”. Y es un adrinalinazo, porque sabes que en algún punto te vas a estrellar con la pared, pero igual metes el pedal a fondo, porque no tiene sentido vivir cuidándote.

4. En una de tus entrevistas contaste cómo solías estirar las palabras y jugar con ellas. En tu poemario aparecen no sólo figuras imposibles de traducir a otros idiomas, sino palabras nuevas, vocablos que yo consideraría verdaderas aportaciones a la lengua española, como en el caso de “infinitarme contigo”, para hablar de ser eterno con alguien más. “Engorilada” es otro ejemplo. ¿Qué puedes contarnos al respecto?

Decía que me divierto al escribir, las palabras son mi juguete favorito. Y no me conformo con las que hay, siempre busco nuevas o le escarbo un filo a las ya existentes. Una forma desconocida que obligue al lector a fijarse de nuevo en qué dice ahí. Creo que es parte de la riqueza de la poesía, estirar los márgenes del lenguaje. Me interesa pedirle al lector que me acompañe a descubrir las infinitas posibilidades del idioma.

5. A pesar de ser un tema tabú, todas las personas somos seres sexuales, tenemos la necesidad de unirnos físicamente, de experimentar placer y ternura. Cuéntanos por qué decidiste trabajar bajo el estímulo de las ideas eróticas.

Es de los terrenos más pantanosos para escribir, porque se ha dicho tanto que resulta fácil caer en el lugar común, andar por el caminito del bosque que de tan transitado ya casi se volvió una carretera. El erotismo me interesa en ese sentido, por el reto que comporta: ¿de veras puedo decir esto creativamente?, ¿puedo aportar algo aquí? Y está, claro, la potencia del erotismo, su imponerse por temporadas en mi vida: cuando me enamoro, me tiro al fondo y sin paracaídas. Me pregunto por qué es así y encuentro que la recompensa es descomunal: sentirme absolutamente viva, sin posibilidad de duda. Afirmarme en el día de hoy.

6. Los animales han tenido desde siempre matices simbólicos importantes. En su estado salvaje pueden representar la parte más primitiva del ser humano, el instinto carnal y otras conductas innatas, inconscientes. En tu opinión, ¿qué papel juegan los animales, la fábula, en tus poemas amorosos?

Me resultan tremendamente interesantes, me intrigan mucho. Son reacciones en estado puro, inteligencia sin instrucción evidente. Aparecen a lo largo de mi poesía especies comunes en la ciudad, como gatos, distintas aves e insectos, más las cabras (que son mi animal totémico, tanto en el horóscopo occidental como en el oriental y me encantan por necias). Me pasa con frecuencia que no sé entender lo que pienso, pero al analizar la conducta de un animal encuentro luces que de otro modo no hubiera tenido.

7. Otro elemento simbólico que llama mi atención en tu obra es el alimento, la sustancia nutricia vinculada al erotismo a través de tus palabras, la fruta que nace del romance, el cuerpo lleno de jugo, la espalda tártara, el mousse con cereza dulzona de tetilla. ¿Cómo te aproximas a estas imágenes?, ¿cómo se despiertan en ti?

Solemos tener abotagados los sentidos, pero el erotismo los estimula de manera brutal e inmediata. El cuerpo es mi principal asidero de la realidad, dado que no creo en un más allá, y es justamente a través de lo que huelo, toco y pruebo como me acerco a ese otro, aquel con quien comparto la cama o el deseo. Ahora, la “espalda tártara” y el “mousse con cereza dulzona de tetilla” pertenecen a un poema crudo (en sus dos acepciones): el amante imagina comerse al objeto de su amor para tenerlo consigo. Ese poema, por ejemplo, nació de escuchar la expresión “te quiero horrores” y verla literalmente: ¿cómo sería amar con horrores? Las palabras y frases de todos los días esconden muchas posibilidades de poesía.

Fotografía: Alejandro Hernández

8. La guerra y las armas son una más de tus herramientas simbólicas. Arrojar el fusil, enclavar el puñal muy adentro, abrirle la puerta al enemigo y convertirse en Troya, tener el cuerpo tenso, como un arco bien dispuesto y los misiles en el clóset. Dormir acariciando el botón rojo. ¿Qué tan parecido es el amor, el placer, a la lucha?

Es muy parecido por la intensidad que conlleva, porque el sexo pareciera un combate entre contrarios y los gemidos se asemejan a los de alguien moribundo. De hecho, se trata de un tópico con cientos de años de vigencia. Ya en el siglo XIV, Petrarca le escribía a su “dulce enemiga”. Me gusta explorar temas clásicos y darles la vuelta, hacer que hablen en el lenguaje del siglo XXI. Los encuentro muy ricos.

9. Dejando de lado los símbolos, creo que en Eros una vez -y otra vez– hay algo de libro objeto, versos de opción múltiple, incluso la posibilidad de que el lector inserte el poema de su elección, el que más convenga a los epígrafes que escogiste. Me pregunto si en Julia Santibáñez existe también una faceta de artista plástica.

Me encantaría decir que sí, pero no. Admiro muchísimo la plasticidad (en especial me interesa ahora el collage artístico), el dibujo, la escultura, pero mis manos son torpes. Lo que sí puedo decir es que para mí la poesía no se queda solamente en palabras, sino que a través de ellas busca echar mano de otras artes: acordes musicales, estampas plásticas, pasos de danza.

10. Por último, quisiera saber qué nuevos proyectos se avecinan, en qué te encuentras trabajando actualmente. ¿Hay alguna idea que no puedas sacar de tu cabeza?

Estoy escribiendo poesía y puliendo poemas, como siempre hago, aunque ahora con mucho más énfasis en la forma, en las vocales de cada verso, en la música que produce una “a” repetida en contraposición a una “o”. Esa exploración me tiene loca, fascinada.

Violetas, feminismo para niñxs: Entrevista a Fernanda Avendaño

Por María Rascón

Fernanda Avendaño es activista infantojuvenil, promotora cultural y madre feminista. A través de su iniciativa Cuentos para Cassandra fomenta el trabajo con las emociones, el hábito de la lectura, y en esta ocasión, el feminismo para niñxs, jóvenes y mamás.

  1. Más de una mujer feminista opina que los hombres nunca podrán entender el movimiento, ya que ellos no sufren la violencia patriarcal que las mujeres han padecido desde siempre. Violetas es un taller que no excluye la participación masculina, por el contrario, promueve la idea de que todos deberíamos ser feministas, como el título del libro de Chimamanda Ngozi.  ¿Porqué es necesario que los niños y los hombres también se asuman como feministas?

Tengo muchas ideas respecto a esto y me parece muy interesante cómo planteas tu pregunta porque es un tema muy complejo. Si la pregunta fuera ¿los hombres sufren violencia patriarcal? la respuesta sería: por supuesto. La diferencia es que para nosotras afecta todos los aspectos de nuestra vida y la calidad de esta, mientras que para ellos los efectos del patriarcado parecen ser más bien en sus relaciones con sus pares o con ellos mismos.

A pesar de esto, yo no creo que los hombres puedan ser feministas, al menos no en la práctica, porque en la teoría sí que hay varías estudiosas del feminismo que les nombran. Yo respeto a las mujeres que hablan desde el feminismo pensado en colectivo, como Marcela Lagarde, que habla de vidas libres de violencias; pero la cosa con la práctica feminista de los hombres es que resulta discordante. Mientras pueden estar analizando las violencias de otros parece que las propias son más difíciles de ver, cuestionar y resolver. Bajo ese sentido resulta hipócrita, porque a muchas morras nos duele el feminismo, porque hemos visto las violencias que ejercieron hacia nosotras y de las que somos autoras. Ese ejercicio de deconstrucción no es fácil que se lo aviente alguien que tiene un lugar privilegiado en la escalera social de este sistema.

Ahora, Violetas es un taller que admite niños y niñes, por dos cosas. La primera es que hay madres feministas que maternan varones, y desde esa premisa Violetas es también para ellas que necesitan un espacio seguro y de recreación para lxs hijxs que comulgue con sus necesidades y sus ideas, un espacio que les ayude a explicar a las infancias cómo están ejerciendo sus derechos y luchando por los mismos y así también hacer comunidad.
El segundo motivo es que creo que los niños aún no forman parte del sistema patriarcal como hombres a pesar de ser varones ¿qué quiero decir? un macho tiene características y ha pasado por rituales específicos por los que los niños varones no han pasado y por ello aún no son los machos que críticamos. Esto lo podemos explicar desde el feminismo interseccional, pues la minoría de edad también es una categoría de opresión, sobre todo en una sociedad como la nuestra, que es sumamente adultocéntrica.

Entonces es posible que los hombres no puedan ser feministas pero, los niños que son los varones del futuro ¿pueden? no tengo la respuesta a esa pregunta pero espero que las madres de varones me la contesten en algun momento. Sí tengo esperanzas en que ellos en algún momento puedan asumirse como parte del movimiento -y no sólo como “aliades”-  porque ya pasaron por una educación y una crianza feminista.

2. El cuento que escogiste tiene un profundo impacto en sus lectores, les enseña a los niños que está bien llorar y expresar sus emociones, que no tienen que gritar para parecer fuertes, ni detestar las cosas bellas.  ¿Es posible acabar con los estereotipos de la hombría y la feminidad a través de las historias?

El cuento que leí en el taller y del que hablas fue: Nosotras / Nosotros de Ana Romero y Valeria Gallo. Está divido en dos partes: en una se relata la lucha y obtención de los derechos de la mujer mientras que la otra parte habla sobre el lugar de los hombres en el movimiento, con ello claro que hace mención sobre los estereotipos de género. Esta es una preocupación que la literatura infantojuvenil (LIJ) ha ido abarcando de poco en poco, pienso por ejemplo en El niño que no quería ser azul, la niña que no quería ser rosa de Patricia Fitti, Rosa Caramelo de Adela Turin y El libro de los cerdos de Anthony Brown. Cuentos que están pensados para visibilizar estereotipos de género y las violencias que llevan consigo.

Respondiendo a tu pregunta, no sé si es posible acabar con ellos porque hombría y feminididad se construyen no sólo en el imaginario literario sino también en el cultural, en el estrato social, político, académico y demás, así que sería muy difícil poder eliminar estos constructos solo con la narración o la poesía, sin embargo la lectura ayuda a que lxs niñxs comprendan el mundo en el que viven, hablar de estereotipos a edad temprana podría influir en la forma en la que los viven.

3. Sabemos que el color violeta es representativo de la lucha feminista. Emmeline Pethick, activista sufragista siglo XIX, decía que el color simbolizaba la sangre real de cada luchadora. En tus propias palabras, se protesta lanzando bombas, pero también bailando; se protesta a gritos y también en silencio, ¿cuál es la importancia de que las niñas y los niños aprendan el poder de la protesta para exigir sus derechos?

Mi interés no solo es en la protesta o en los derechos, sino que infancias, juventudes y madres adquieran las habilidades para percibirse como entes políticos capaces de vivir y participar de una sociedad que -hasta ahora- es democrática. ¿Por qué es importante? pues porque a partir de esto, podemos ver soluciones a conflictos basados en el diálogo y el respeto de las posiciones contrarias. Si niñas, niños y jóvenes pueden ejercer su derecho a la participación entonces les estaremos dando reconocimiento como sujetos de derecho. Valores de suma importancia en cuestión de derechos humanos en comunidades pacíficas.

4. ¿Por qué no debemos dejar de lado la perspectiva universal al hablar sobre feminismo, aunque en apariencia hayamos obtenido algunas victorias?

Porque las victorias no han sido universales pero la opresión sí. Y el feminismo no sólo busca que la vida de las mujeres mexicanas sea mejor en cuanto a oportunidades y derechos sino que todas las mujeres en todas las comunidades dejen de sufrir condiciones de desigualdad. Es importante hablar de la perspectiva universal porque el movimiento feminista no paró cuando las sufragistas obtuvieron el derecho al voto, el feminismo y sus formas ha cambiado, sí, pero sigue siendo la búsqueda constante por los derechos de todas nosotras.

5. En tu opinión, ¿cómo podemos empezar a hablar sobre el aborto legal con las futuras generaciones?

Es algo que me preocupa mucho y tampoco he podido resolver, pienso que podemos empezar por hablar de la desigualdad en que nacen tantas personas en el mundo y de ahí seguir con salud reproductiva y luego cuestiones legislativas. Aunque siempre es importante adecuar los contenidos para que lxs niñxs los comprendan no se debe endulzar la verdad.

6. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de impartir un taller virtual?

Las ventajas son las diferentes voces y condiciones de quienes participamos, no somos del mismo género, ni de la misma edad, ni estamos en el mismo espacio, eso es sumamente enriquecedor; mientras que las desventajas son los horarios, la organización, los problemas de comunicación que llegan con las nuevas tecnologías y por supuesto, extrañar el contacto humano, algo que es muy importante en los talleres para niñxs que buscan fomentar la sana convivencia, el diálogo, los afectos y el amor por los libros.

Violetas es un taller de varias sesiones que tengo años planeando, organizando y documentando. Siento que de haberlo hecho de forma presencial habría sido más difícil encontrar aforo. Lo mismo me sucede con otro taller sobre literatura y cocina para niñxs, que quiero impartir desde hace años pero que ha sido difícil por el espacio. Ese es otra ventaja de lo virtual, cada quién puede acomodarse y tomarlo donde más comodx se sienta. 

7. Y colorín, colorado… ¿qué sigue a este primer taller sobre feminismos?

Espero llegar a más personas, Cuentos para Cassandra nació para hacer visible mi trabajo en la comunidad, y así hacer notar las desigualdades de quienes necesitan la literatura infantojuvenil para generar espacios de paz y cambio pero ha sido dificil compaginarlo con mi labor académica.

Veo en el proyecto Violetas una oportunidad para volver a la conversación política y feminista, no sólo hablar de los temás que me interesan a mi, si no los que son importantes para esta comunidad.

Por lo mismo siguen ¡más sesiones! Estoy muy emocionada por los comentarios tan lindos que recibí y lxs niñxs que asistieron. Tengo preparada una sesión de Violetas para hablar sobre estereotipos, otro para hablar de diversidad sexual, incluso tengo preparado un taller sobre feminismo interseccional. Pero de todo las que me parecen más importantes son las sesiones con textos y actividades que ayudan a empoderar a las niñas, a acercarlas a las ciencias y deportes porque visibilizan el trabajo de grandes mujeres y los talleres que les hablan del amor propio. Creo que una mujer que se ama y construye redes solidarias puede identificar con más facilidad los espacios que la violentan, cuando eres niña parece que la violencia no existe y por eso tardamos tanto en nombrarla y sanarnos.

Entrevista a Selfa Chew acerca de El Ángel: «La historia de cada sicario es una historia de marginación»

Realizada por María Rascón el 15 de julio de 2020

Son muchas las mujeres que despiertan admiración en la frontera, pero Selfa Chew es, de manera indiscutible, una de las más grandes. Admiramos, entre otras cosas, la calidad de su escritura, la profundidad de su pensamiento y su compromiso con la rebelión ante la injusticia. Para mí es un honor compartir esta primera entrevista, basada en El Ángel, uno de los textos dramáticos que aparecen en el libro Cinco obras de teatro, publicado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

1. El ángel es un símbolo de lo invisible, de las fuerzas que ascienden. Tiene incluso un aspecto protector. Giovanni Cornejo trabajó un tiempo para el Cártel de Sinaloa. Un día abandonó la organización y se convirtió en ángel llevando mensajes de paz en un letrero: “Leyzaola: Dios te ama y cuida”, “Sicario, Cristo te ama, arrepiéntete”. En tu obra no lo llamas por ese nombre, es simplemente El Ángel. ¿Cuál fue tu encuentro personal con esta historia?

Desde niña me he puesto de parte no de los que ascienden, sino de los ángeles caídos, aquellos expulsados del paraíso por faltas que incluyen la rebeldía, las expresiones de duda que hacen temblar al símbolo de autoridad máximo: Dios.  Satanás y el Diablo, como palabras, tienen su origen en la idea de “acusador” – también “calumniador”. Esta intención de confrontar al Dios hebreo y cristiano es intolerable, castigable; no hay que olvidar que se trata de sistemas patriarcales, de dominio absoluto, que crean y alientan la violencia y la venganza.

Los ángeles que piensan independientemente, que se atreven a articular críticas, se convierten en “calumniadores” y la pena es el escarnio eterno, la guerra sin cuartel.  En términos contemporáneos, parte de esa guerra es mediática, el construir la imagen de esos ángeles caídos de manera que quienes entren en contacto con ellos los rechacen, crean ciegamente que ellos son el origen de la violencia y dejen de cuestionar el reino patriarcal y destructivo judeocristiano. Por eso asocié las imágenes de Giovanni Cornejo con las de Lucifer/Luzbel y otros seres de luz intensa que al ser marginados crean sus propios mundos e ideas.

No fueron expulsados del mundo de los carteles, fueron antes expulsados por una sociedad a la que no le importa lo más mínimo la precariedad, la vulnerabilidad de la mayoría de la población. La historia de cada sicario es una historia de marginación que nos explota en la cara, en el corazón, en los pulmones a otros marginados. Pero en el momento de enterarme de que aparecían ángeles en las calles de Cd. Juárez, no tuve contacto directo con Giovanni Cornejo o con otres ángeles. Me pareció importante que les ángeles ofrecieran empatía y posibilidades de reconstruir nuestra ciudad en base al amor, que esa ofrenda no pudiera ser ridiculizada porque iba acompañada con sus experiencias atroces y en medio de ráfagas mortales a las que cualquiera se exponía en las calles en los momentos en que el narcogobierno y su ejército tomaron la ciudad.

Sin embargo, la imagen del ángel no se encuentra construida solamente con la de Giovanni Cornejo. El ángel es la representación de aquelles que han estado en el círculo del extermino y caen fuera de él; de les que se reconstruyen, se imaginan con otras agencias y otros sistemas de valores o sociales. Yo entré en contacto con otros hombres que habían sido esclavos de algún cartel, que también se habían rebelado, capturados nuevamente y regresado a su vida de sicarios o madrinas.  También leí entrevistas, notas periodísticas. Dolorosamente, existieron y existen caminos similares y esa multitud de Luzbeles es evidencia de que nuestra sociedad es el paraíso del capitalismo con su reflejo correspondiente: el infierno que todos vivimos en diferentes grados y responsabilidades.

Por otra parte, el activismo de Giovanni Cornejo y otres ángeles intenta contestar a la pregunta de si la literatura nos puede salvar. Los ángeles de Cd. Juárez crearon su script, su escenario, su vestuario y props para montar espectáculos que movieran a la gente. Leyzaola no era su único objetivo, era todo espectador inmediato o filtrado por los medios. Sus representaciones fueron una repuesta a la violencia, teatro de la calle, de sanación.  

2. El Ángel es una obra llena de detalles que la dotan de realismo. Sólo un comandante sabría que sin policías incorruptibles en los que pueda confiar pierde su poder. Me interesa conocer el tipo de investigación que hay detrás de la construcción de estas miradas, ¿alguna vez trabajó haciendo reportaje?, ¿realizó entrevistas con agentes policiacos?, ¿cómo fueron sus sesiones de trabajo.

Debido a que mi infancia, adolescencia y juventud transcurrieron en uno de tantos ciclos de desapariciones políticas, y a mi propia formación como periodista en la UNAM, tuve siempre interés por documentar la relación entre la formación de la temible policía paramilitar Brigada Blanca y el desarrollo de los carteles en México.  Mi familia está permeada por el luto, por las ejecuciones, secuestros y desapariciones de mis primos y tíos. Los lamentos eran fragmentos de dolor, tuve que reconstruir cada historia a través de mucho tiempo. Dada mi mentalidad infantil su sufrimiento me obligaba a estar atenta a todo lo que me pudiera dar una pista para saber qué había pasado con ellos (eran hombres todos esos familiares).

El silencio se expresaba en el cuchicheo, en lo que podíamos decir en los espacios privados, pero no en público, no a los que estaban fuera de la familia. Quería resolver esos misterios, esos hoyos negros, para terminar con el duelo suspendido de mi familia. Y luego en mi adolescencia la Brigada Blanca secuestró a amigos muy cercanos y a conocidos, a personas con las que mi hermano y yo habíamos estado en círculos de estudio a muy temprana edad, porque mi madre era trabajadora de maquiladora y en su intento de formar un sindicato se reunía con otros trabajadores a estudiar teoría y estrategias políticas que en ese entonces eran clandestinas.

Personas que lucharon con nosotros desde la secundaria contra diferentes manifestaciones del capitalismo salvaje desaparecieron de nuestra vida y algunos se encuentran en los registros de desaparecidos políticos. Por otro lado tuve familiares y amigos de la infancia que formaron parte de diferentes cuerpos policiacos. Algunos conscientes y otros no de sus papeles, pero estuve en su entorno, sentí sus luchas interiores, sus intentos de salvación personal, pero también colectiva. El mundo no se divide en buenos y malos, en policías y activistas. Hay activistas entre los policías y policías entre los activistas.  Víctimas y victimarios somos todos y a veces los ángeles, a veces los policías, son nuestro alter ego, el brazo armado que genera bienestar económico para los plutócratas, sí, pero también para la clase media que finge ser neutral.

No hubo sesiones de trabajo. Hubo familia y amistades con vidas completas e infiernos interiores a los que observé, leí y escuché. Una gran parte de la información que integré se encuentra en entrevistas o reportajes de otras personas.  Yo solamente la organicé de acuerdo con mis propias experiencias, intereses y sentimientos, le di sentido de acuerdo con mi propio contexto. Todo está ahí, finalmente, en los medios y en nuestra consciencia.  No lo veremos si no queremos ver.

3. Los policías, comandantes o agentes de la DEA que aparecen en esta obra, son personas corruptas que, encima, reprimen a la gente vulnerable mientras el crimen organizado se sale con la suya. Sin embargo, también vemos la otra cara de la moneda, el miedo que tienen los agentes de no morir en la balacera, que los torturen y luego amenacen a sus familias. Cuéntenos acerca de esta decisión.

Esta fue una decisión muy difícil porque no quería justificar la violencia estatal, policiaca, pero sí señalar al capitalismo, nuestro historial de colonización como generador de relaciones humanas en las que todos perdemos a final de cuentas. Perdemos la capacidad de establecer cuál es nuestra responsabilidad en la creación de entornos violentos, de admitir que sicarios y policías son lo mismo porque el capitalismo salvaje crea desigualdades enormes, individualismo, sentido de competencia, valores patriarcales que empujan a muchos a integrarse las instituciones de poder, oficiales y no oficiales –como los carteles. Y esas instituciones se mezclan, se separan, se confrontan, se abrazan continuamente.

No hay una definición clara porque son dos herramientas neoliberales de control de la población. Pero ya aterrizados nosotros nos envolvemos en esa misma dinámica continuamente y en la carrera por satisfacciones materiales inmediatas, por status social, o por supervivencia también, nos convertimos en cómplices de un sistema socioeconómico que debe desaparecer desde sus raíces o continuaremos siendo siempre múltiples versiones letales de nosotros mismos dependiendo de las circunstancias e intereses del momento.

Teun Van Dijk, experto lingüista, señala que las clases privilegiadas y sus intelectuales cultivan y utilizan los actos y el lenguaje de odio entre las clases marginadas. Quienes gozan de alto status socioeconómico pueden exhibir públicamente su horror ante la violencia real y simbólica ejercida por miembros de las clases explotadas en apoyo al sistema patriarcal capitalista. En privado, festejan esos mismos actos o lenguaje asesino. Entre les artistas e intelectuales hay quienes entrelazaron elogias al narcogobierno, quienes utilizaron lenguajes y ámbitos de poder para sostener el genocidio. Reciben premios y puestos de prestigio en los centros de la aristocracia cultural. Los policías y sicarios son la expresión, el reflejo,  de todos nosotros, además del de sus responsabilidades individuales. Ellos son nuestra otra cara.

4. Otra figura interesante es El reportero, siempre a la busca del retrato más sangriento. ¿Podría hablarnos un poco acerca de la estética del exterminio y cómo la atestiguó a su alrededor?

El reportero, como personaje de este texto, es un artista que naturalmente consigue esa estética de la violencia que es inseparable de nuestro entorno. Su trabajo y arte se producen en el contexto que todos generamos, no puedo atribuirle la responsabilidad a él solo de crear el mundo en que su arte no incluye el exterminio. Es el personaje que yo veo como el más humanizante. El reportero interviene a su pesar fuera del cuadro de la imagen que fija, su pesar consiste en cuestionamientos éticos sobre su profesión, sobre su participación como miembro de la comunidad que fotografía. Su pasión por la belleza no le impide cavar una tumba para un ataúd abandonado debido al terror de sus familiares y amigos de ser acribillados por los sicarios. Se solidariza con la persona aparentemente ejecutada, sin saber quién ni por qué fue ejecutada. No emite un juicio y se lamenta de que, hasta el último ritual, el de la muerte, el del luto, se nos niega.

Creo que el personaje del reportero nos invita a pensar, como todos los otros personajes, en que existen diferentes dimensiones en los actos de una persona, subjetividades, y que el juzgar a una persona por un solo instante, por una sola fotografía, por una sola expresión de su arte, consciencia, deseos, es un reflejo de nuestro entrenamiento para reflejar al Dios absolutista, cruel, dictador, vengativo.  No niego que existan actos atroces por los cuales se defina nuestra existencia y la de otros. Precisamente el sicario que arranca la vida de otros se define así, por un instante. Pero, otra vez, creo que el otre es un reflejo de nosotres mismos.  Ahora bien, el éxito del reportero se debe a la explotación visual de nuestro exterminio, muy cierto. Se ha incrementado esta capacidad de absorber y disfrutar imágenes de violencia extrema. Este personaje, en particular, intenta dignificar a las víctimas a través de sus fotografías. El personaje que yo imaginé trata de no crear imágenes de violencia obscena. Y finalmente se cuestiona constantemente si tuvo éxito o no en su propio intento de empatía, de solidaridad, un cuestionamiento que creo que debemos hacernos en todas las profesiones.

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Foto de Otratrenza.blogspot.com

5. La desaparición forzada de Florencio Coronel y Alicia de Los Ríos Merino, el asesinato de la activista Josefina Reyes Salazar, tienen un lugar en su texto. El teatro es considerado por muchos escritores como un espacio ideal para denunciar los crímenes del poder, ¿cuál es su opinión al respecto?

Yo participé activamente en los comités en defensa de los presos, desaparecidos, perseguidos y exiliados políticos desde mi adolescencia y, como decía antes, las desapariciones forzadas son parte de mi historia familiar por lo tanto estas desapariciones son un tema constante en todos los géneros en los que intervengo. Dejar de escribir sobre estas desapariciones en diferentes periodos de la historia de mis comunidades seria como tratar de arrancarme los ojos, el corazón, la memoria.

Estoy rodeada de desapariciones, la desaparición de los inmigrantes chinos y sus familiares a principios del siglo pasado, por ejemplo, es un trauma histórico generacional. Fueron desapariciones por ejecuciones, asesinatos y expulsiones del país acompañadas de torturas a veces. La desaparición de los japoneses mexicanos de su familia, de la frontera, durante la segunda guerra mundial. Esos nombres que están registrados como por accidente en algún lugar y que no tienen referente porque desaparecieron y no hay explicación si no la indago yo personalmente, son los que fluyen de mis dedos, de mi conciencia cuando escribo en cualquier género.

No sé si el teatro sea un espacio ideal pero los temas en mi escritura van más allá de un cálculo de efectividad en la denuncia. Escribir para mí es una necesidad, pero también es un acto de fe, fe en que habrá alguien que me lea, que, en el caso del teatro, no solamente que me lea sino desee representar la obra y potenciar los diferentes signicados que puedan tener mis obras, que no son de denuncia específicamente, sino de reflexión, de complejidades que tal vez contribuyan a un cambio personal y colectivo. Yo empecé a escribir teatro desde la secundaria, era un teatro de denuncia. Me creo menos capaz hoy de denunciar porque siento que la denuncia a través del teatro me situaría en un lugar de jueza para la que se requieren conocimientos, experiencias y éticas que me rebasan.  En cierta forma yo también coloco mis letreros, no pido el arrepentimiento, sino la reflexión, creo.  Y en el fondo una empatía compleja. No puedo aspirar a más.

6. “Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida mientras hace daño en otro”, “Si tomamos ojo por ojo todos acabaremos ciegos”; Gandhi y Nelson Mandela son los mensajeros de paz que usted escogió para acompañar la voz de El Ángel, su propio profeta. ¿Podría hablarnos sobre esta elección?

Las palabras me escogieron a mí para ser la mensajera. Existen aspectos de Gandhi y Mandela que rechazo casi visceralmente. El racismo de Gandhi, el sexismo de Mandela, por ejemplo. Esos mensajeros de paz esconden opresiones, contradicciones, sin embargo se presentan como modelos y el nombre vinculado a esas ideas nos hace voltear a considerarlas. Las tensiones entre su discurso y sus haceres no se pueden borrar ni tampoco ignorar, si las conocemos, pero no lesionan estas ideas que incorporé a El Ángel.

El estado del conocimiento popular que se tiene de estas dos personas, que superficialmente aparecen inmaculadas, las hace referentes de conciliación, de paz. Y bueno, de ahí tendrían que venir otras obras de teatro sobre esas dos personas, su tiempo, sus luchas, pero también sobre sus facetas opresoras. Lecciones de interseccionalidad que hacen falta y que de alguna manera intentaron darnos ellos mismos. La frase de Gandhi podría evidenciar una hipocresía tremenda porque pedía descolonización por un lado, pero apuntalaba el racismo y la homofobia. Aparte dormía con niñas desnudas de su propia familia. Espero que si alguna vez se pone en escena El Ángel, estas contradicciones sean visibles en la obra.  

7. El feminismo aparece en su escritura para alzar la voz por las mujeres asesinadas y desaparecidas; por sus madres, que las buscan sin encontrarlas. Las cosas parecen haber empeorado desde entonces. ¿Qué considera que podemos hacer las autoras para combatir esta violencia a través de la escritura?

Creo que las mujeres asesinadas y sus madres tienen una voz muy suya, que siempre ha estado ahí, que sigue manifestándose y que deseo escuchemos con mayor atención, porque deseo que su voz sea el centro de la atención. Como historiadora, lucho con la tentación de poner pies de nota en cada oración que incorporo a mi trabajo de teatro, citando con fidelidad cada fuente, cada palabra que viene ellas, pero mis guiones son principalmente palabras de otres, filtrados a través de mis sentimientos, de mis interpretaciones. Como historiadora trato de mantener intacta la voz, el testimonio. Como dramaturga organizo o desorganizo esos testimonios de acuerdo con mi forma de vivirlos o de percibirlos.

Nicanor Parra ha sido acusado de plagio porque recogía las “voces del pueblo.” En realidad todos los dramaturgos tomamos nuestro trabajo de nuestro entorno. Pero sigue siendo trabajo, sigue representando esfuerzo de selección, de entendimiento, de articulación en un nuevo espacio, distinto al que generó esas palabras. No es fácil escribir aun cuando lo hagamos con materiales adheridos a las vivencias de otras personas. La autenticidad de la obra descansa en mucho de la fidelidad con la que recojamos las vivencias y cultura de otros ambientes sociales y los propios, pero el arte exige originalidad, así que es como querer chiflar y comer pinole. (Ahora bien, copiar consciente e intencionalmente el trabajo casi por entero de otra escritora sin hacer la investigación ni darle crédito a esa escritora ya no lo considero ético, ni un recurso de la segunda o tercera escritura.)

Mi recomendación es investigar, respetar la vida y la imagen de las mujeres asesinadas, a las madres de las mujeres asesinadas, en lo posible, siempre y cuando ellas se encuentren dispuestas y en condiciones de hacerlo, pedir su consentimiento y revisar con ellas los textos antes de publicarlos. Ante mis errores esgrimo mi ignorancia como defensa así como mis intenciones de seguir aprendiendo nuevas formas de actuar y pensar. Familiarizarse con el feminismo como teoría y práctica social tal vez nos impida lastimar y lastimarnos en nuestro afán por buscar la justicia para las víctimas de femicidio y sus madres. Mi principal referente de feminismo es Angela Davis. Creo que siempre debemos revisar nuestros privilegios, de clase, de educación, de identidad etnoracial, por ejemplo.

El feminismo que solo aboga en la teoría o en la práctica por los intereses de la mujer de clase media no me interesa. El feminismo que es paternalista, ese que finge proteger a las mujeres a cambio de obediencia, o el misionero, no los apoyo. El feminismo que construye elitismos y fomenta la competencia y el mito de la meritocracia tampoco me atrae. Yo me voy a volver a equivocar, inclusive en los temas más cercanos, al presentar en mi trabajo el femicidio y la tortura diaria de las madres de las mujeres asesinadas, porque hasta el lenguaje evoluciona rápidamente, se ajusta a nuevas realidades y pesadillas, y a veces no lo alcanzo, pero prefiero equivocarme y generar diálogos y movimientos en torno a mis errores que mantenerme inmóvil ante la violencia patriarcal capitalista.

8. Por último, encuentro una fascinación en la cultura de la adoración a la muerte que apenas se asoma en la obra, lo suficiente para ponernos la piel chinita. ¿Hay algo en especial que la incitara a desarrollar esta figura mística?

Te cuento que mi abuelo era cantonés y que sus restos fueron sacados de su tumba sin autorización de sus familiares. No sabemos dónde colocaron sus restos. La administración del cementerio no admite siquiera que existió esa tumba, ese nombre, ese lugar de luto. Tampoco existe su registro de extranjero en México. Busque en el Archivo General de la Nación su expediente. Encontré el de mi tío, pero no el de él. Supongo que al leer un nombre chino los administradores del cementerio pensaron que nadie iba a notar la ausencia de su tumba y se beneficiaron de la doble venta de ese espacio. O sea, mi abuelo no existe oficialmente, ni vivo ni muerto.  No sabemos donde se encuentra los restos de mi hermano tampoco.

Sí tengo una obsesión es este grito contenido que denuncia el que arranquen con todo y raíz nuestras vidas. Que nos nieguen el derecho al luto digno es el colmo del dolor. Y esa desaparición de los registros me duele, me marca, como otras, pero no deviene en adoración por la muerte, sino en la necesidad de registrar tantas vidas como sea posible.  Son las personas más vulnerables las que expanden el vacío en el anonimato de sus vidas y sus muertes. Cuando veo esos altares, leo los himnos a la Santa Muerte y otras entidades, no puedo más que preguntarme el por qué de ese culto. Yo también me estremezco y rehúyo esos rituales, pero creo que mientras esta sociedad nos reduzca a vivir vidas miserables, palpablemente precarias, habrá quien se imagine protectores violentos, capaces de crear un mundo alternativo que reparte el poder democráticamente o al azar. Apostarle a la Santa Muerte es, siniestramente, un intento de salvar aquello que individualmente y en aislamiento valoramos como la más preciada de nuestras posesiones: nuestra vida. El culto a la muerte existe, yo solamente lo registro.

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Foto de Vice.com

«Los orgasmos son deliciosos, solas o acompañadas»: Entrevista a Leticia Ruiz Arroyo sobre Una y el sexo

Realizada el 15 de julio 2020, por María Rascón

  1. Una y el sexo es un libro que invita a las mujeres a tocarse y disfrutar de su sexualidad sin culpa. El erotismo se cuela hasta en la dedicatoria, “Para Zihua, mujer, loca, libre, húmeda”. ¿Qué te motivó a escribir sobre este tema? ¿Por qué es importante que las mujeres aprendamos a hablar del sexo con libertad?

El tema del erotismo y la sexualidad femenina, aún en el 2020, es un tema tabú para mujeres que son educadas para colocar sus cuerpos al servicio del sistema patriarcal. Desde esta estructura opresiva que privilegia a los hombres, el placer está negado a las mujeres. Aún se enseña que los cuerpos femeninos, por naturaleza, están para la reproducción y para ponerlo a disposición del otro.

Las violencias sexuales ejercidas sobre los cuerpos femeninos son muchas, me parece importante nombrarlas, narrarlas, porque si no las aludimos se quedan en los espacios privados y las vamos normalizando. Lo privado es político, enunciarlas, denunciarlas nos libera porque podemos reconocernos en la otra y saber que somos muchas las que estamos viviendo las mismas violencias.

Debemos disfrutar de nuestros cuerpos, si por pudor o desconocimiento no lo hacemos, hay que aprender a gozarnos, a compartirnos en experiencias plenas, intensas, orgásmicas. Creo importante expresar abiertamente nuestros gustos con las parejas sexuales. Hay que  hacer preguntas sobre nuestras inquietudes, sobre nuestros deseos y buscar las respuestas. Tener información es un derecho. 

2. Entiendo que Una y el sexo es un libro de historias compartidas, 69 relatos, como la famosa posición del Kamasutra. ¿Podrías hablarnos un poco acerca de las mujeres que compartieron contigo sus vivencias?, ¿cómo fue el proceso de ir recopilando sus historias?

Hablar con otras mujeres sobre su sexualidad fue una experiencia intensa, la mayoría de las mujeres a las que escuché no tenían relatos agradables que compartir, más bien tenían la necesidad de verbalizar sus experiencias violentas. Todas las mujeres que participaron en este proyecto son cercanas a mí, sus edades fluctúan entre los 25 y los 45 años, radican en esta ciudad. Charlar, para las jóvenes, fue muy doloroso, porque por primera vez enunciaban su vivencia. En el caso de las mayores, algunas llevan años trabajando en su sanación y aún no pueden sacar por completo el daño ocasionado a su cuerpo y a su psique.

La mayoría vino a mi casa a platicar, algunas sesiones fueron muy largas porque nos dimos tiempo de llorar juntas y abrazarnos. No tomé notas porque me parecía inapropiado no brindarles toda mi atención en algo tan fuerte, tan íntimo. Los apuntes los realizaba algunos días después porque necesitaba procesar lo que había escuchado. Después de escribir las historias las compartí con cada una de las mujeres para que me dieran su aprobación.  

3. El libro señala la falta de educación sexual entre mujeres, pues crecemos aprendiendo sobre virginidad y matrimonio, pero nada más; aun cuando nuestros cuerpos sean capaces de desear (mucho) y experimentar placer, ¿cuáles son tus sentires al respecto?

La sexualidad es parte de nuestra naturaleza, tenemos un órgano exclusivo para el placer con ocho mil terminaciones nerviosas para disfrutar y todavía existen mujeres que no conocen su cuerpo. Aún persisten familias que educan a sus hijas bajo preceptos religiosos y patriarcales, les enseñan que su corporalidad está para el placer del otro y para procrear. Todavía hay mujeres que creen en el amor romántico. Los orgasmos son deliciosos, deberíamos experimentarlos cada vez que se nos dé la gana, solas o acompañadas.

4. Una y el sexo nos invita a vivir el amor lésbico sin sentirnos sucias o inmorales, aludiendo a la responsabilidad que tienen instituciones como la OMS sobre esta percepción, pues no hace mucho consideraban que la atracción entre personas del mismo sexo era una enfermedad mental. ¿Cuál ha sido tu propia experiencia lidiando con este tipo de discriminación?

Soy una mujer heterosexual de 55 años y heteronormada la mayor parte de mi vida, me tocó vivir el proceso de exclusión y linchamiento de quienes tenían deseos sexuales “anormales”. En el barrio donde viví había una mujer con aspecto masculino, la violaron, como producto de ese ataque tuvo una niña. Aún con todos los derechos obtenidos de sus luchas la comunidad LGBTTTI sigue siendo víctima de violencia y discriminación.

5. ¿Qué le responderías a aquellos que se quejen de que el lenguaje del libro es, a veces, muy “vulgar”?

Sancionan que una mujer utilice un lenguaje socialmente designado a los varones y les resulto inapropiada y hasta obscena. Hay escritores que romantizan la violencia hacia las mujeres, el abuso, la pedofilia, eso sí me parece vulgar y muy violento.

6. En el libro tienden a aparecer hombres sexualmente egoístas, borrachos, golpeadores, violadores, capaces de contagiar enfermedades a diestra y siniestra por no usar protección. Hacen que una prefiera hacer el amor con una colección de dildos. Yo tengo una respuesta para esta pregunta, pero quisiera conocer la tuya: ¿Por qué los hombres no deberían sentirse ofendidos al leer Una y el sexo?

Esa pregunta está muy complicada porque si se reconocen en alguno de los personajes, está muy difícil que no se ofendan cuando se sienten interpelados, evidenciados. Te voy a compartir un cometario que me hizo un buen amigo unos días después de que vio la puesta en escena de Una y el Sexo. Me expresó que se sintió muy avergonzado, que llegó a pensar que me colaba en las noches a su recamara para observarlo y escribir sobre él.

Los hombres jóvenes han recibido con gran inteligencia este libro, hasta tengo mis fans. Los de mi generación se sintieron confrontados, debo decir que la mayoría de mis amigos dejaron de serlo después de que acudieron gustosos a apoyarme en mi primera presentación.

7. ¿Por qué crees que es más fácil llamarnos putas, que libres?, ¿por qué para la sociedad es más correcto decir a las mujeres “No salgan”, antes que exigirle a los hombres “No violen”?

Porque la libertad no es parte del pacto patriarcal. Como en su momento se acusó a las mujeres de fornicar con el demonio y las llamaron brujas para señalarlas, para castigarlas, para ejecutarlas, para mantener el control de las mujeres “decentes”. Ahora a las que disfrutamos de nuestra sexualidad libremente nos llaman putas con los mismos propósitos que siglos atrás. Este sistema opresor restringe nuestros cuerpos y las violencias son consecuencia de la osadía. Somos nosotras las que debemos ajustarnos a los mandatos, no ellos.

8. Hay dos imágenes que llaman particularmente mi atención, me gustaría que ahondaras un poco en ellas: la primera es la mujer como recipiente, y la segunda, una comparación que estableces, por lo menos un par de veces, entre eyaculación y orina.

Las dos imágenes están relacionadas. Esta acción del hombre de entrar al baño, orinar, sacudírsela y salir me parece que se reproduce en las relaciones sexuales, solo satisfacen una necesidad natural de manera egoísta. Asumen que los cuerpos de las mujeres están ahí para ellos, como no hay interacción, como no hay preocupación por la satisfacción de los deseos de ellas, se convierten en recipientes de sus desechos.

9. Considero que Una y el sexo es un libro reivindicativo que alza la voz por todas las mujeres que, por ignorancia o falta de experiencia, han tenido que soportar distintos niveles de abuso. ¿Qué le dirías aquellas mujeres que se sienten cautivas de su propio cuerpo o de sus malas relaciones afectivas?

Que no se aíslen, que compartan relaciones amorosas (no sexuales) con otras mujeres que las fortalezcan, que las acepten con todo su ser. Que sepan que el amor no debe doler en ninguna parte del cuerpo, si las lastima, si las agobia entonces no es seguro física ni emocionalmente, no tenemos la obligación de quedarnos en donde dejamos de sentirnos cómodas. Que no importa cuántas veces nos equivoquemos en nuestras decisiones, nadie nos debe juzgar por ello. Que debemos amarnos más que a nadie. Que debemos estar alertas. Que debemos ser felices.

10. Para terminar, quisiera saber si tu idea de escribir un Manual de masturbación femenina sigue en pie. Seguro serviría para combatir el desconocimiento de la autocomplacencia en algunas mujeres. También me gustaría conocer los proyectos en los que te encuentras trabajando.

Todavía quiero escribir ese manual, en cuanto termine los dos proyectos que tengo en marcha en este momento voy a comenzar con Los cantos de Clítora. En ese momento estoy trabajando en la edición del poemario Frontera de piel y arena, son poemas sobre mujeres en este contexto fronterizo en sus luchas cotidianas por sobrevivir en este territorio tan adverso y cruel con las mujeres que luchan y sueñan.

Las ilustraciones están a cargo de Mónica De La Torre, aprovecho para hacer un reconocimiento por el magnífico trabajo que hizo en Una y el Sexo, no puedo concebir el libro sin esas imágenes contando su propia historia. En esta ocasión está realizando un extraordinario esfuerzo por darle vida al poemario.

Estoy escribiendo también una autobiografía poética. Reconstruyo mi historia y mi identidad desde mis ancestras, desde los dolores acumulados en mi ser. Este proyecto que inició como un reto para escribir poemas de largo aliento se ha convertido en un espacio de sanación, enunciar las violencias que traigo atravesadas en el cuerpo me libera de muchos dolores enquistados en la piel. Sólo son ocho poemas pero de doscientos a trescientos versos.

Contra el fast-fashion y la invisibilización de los cuerpos: Entrevista a Valeria Tolentino, fundadora de Tres Líneas

Son casi las diez de la mañana cuando la llamo por teléfono. Escucho los maullidos de Robin, un gatito anaranjado que acompaña a Valeria cuando prepara el desayuno. “¡Qué rico es el café, estoy enamorada del café!”, me dice ella.

En su casa están todas las prendas que selecciona para Tres Líneas. Sobresalen los estampados psicodélicos y festivos. Su marca busca incentivar la compra de ropa de segunda mano para combatir el impacto ambiental que ocasiona el fast-fashion.

Gracias a la belleza de sus fotografías, Tres Líneas se destaca de entre otras tiendas de ropa. Sus modelos son rostros familiares, cuerpos diversos, alejados muchas veces de los estereotipos. Valeria defiende la visión de que la moda debe estar hecha para todos, no sólo para los delgados.

M: ¿De dónde te vino la inspiración para fundar Tres Líneas?

V: Cuando empecé no tenía esta conciencia del impacto ambiental. Vendía ropa sin el nombre de una marca, y seguía comprando ropa nueva. Por diferentes situaciones he hecho conciencia de lo que esto implica y el daño que, como humanos, hacemos a la tierra. En algún momento, hace aproximadamente dos años, decidí dejar de comprar ropa nueva. Me daba cuenta de que ya hay demasiada en el mundo como para que toda la gente se vista sin que tengan que producir más. Incluso es más padre por la historia que hay detrás.

M: Me gustaría conocer la historia del nombre, Tres Líneas…

V: “Lo que he intentado es que que tenga un sentido en la tienda, que cada línea represente una cosa. La primera línea, «Classic & Basic», son prendas clásicas y básicas (chamarras de mezclilla, el vestido negro); la segunda, «No gender, No size», es para que las personas pueden utilizarla sin problema, independientemente de su sexo (mayormente camisas) y la tercera línea, en la que estoy trabajando ahora, se llama «Before & After» (aunque probablemente le cambie el nombre), son prendas que quiero modificar, prendas restauradas. Creo que podría negociar con las artesanas para que las intervengan.

M: ¿Tú seleccionas la ropa?, ¿qué buscas en una prenda para revenderla?

v: No compro nada que yo no compraría. No tiene que ser súper única, pero tampoco tan simple. Busco algo que me dé ganas de usar o imagino como podría usarlo otra persona. A veces decido comprar prendas que parecen decirme que no las deje ahí. Busco estampados muy particulares, eso lo da mucho la ropa vintage. Me fijo en la calidad de la prenda. Llamo piezas de arte a algunas cosas que me he encontrado. A lo mejor no son las prendas más fáciles de usar, incluso podrían ser definidas como raras o hasta feas, pero, en mi opinión, se aproximan a un objeto de arte.

M: ¿Cómo describirías la esencia que intentas capturar en las fotografías de tus modelos?

V: Al principio no me esforzaba tanto, fotografiaba el producto. El momento en que decidí profesionalizar la fotografía que presentaba en Tres Líneas fue la misma sesión en la que opté por empezar a trabajar con el cuerpo. Hicimos la sesión en el Paso de Norte, en conjunto Isabel Cabanillas y yo. Estaba modelando María Ficherry, ella me hacía propuestas de poses, yo trabajaba la composición de la foto.

Cuando hago una revisión puedo decirte que trato de hablar de dos cosas. Primero del cuerpo, me pregunto por qué siempre tenemos que modelar de las mismas maneras o interactuar con el espacio siempre igual. Pienso también en el absurdo, entendido vanalmente. Hago foto desde antes de vender ropa, sobre todo foto callejera. Ya casi de manera instantánea encuentro los espacios que sé que van a fotografiarse bien. Uso los espacios de las personas que hacen cosas que me gustan, he hecho fotos en Dulcinea y la casa de Mago, por ejemplo.

M: ¿Cómo seleccionas a tus modelos?, ¿cualquiera puede ser fotografiado por ti?

V: Inicialmente eran mis amigos y amigas, porque es lo que tiene uno a la mano. Me fui atreviendo a decirle a más gente que no era tan cercana. En primera porque no quería desgastar a mis amigos, en segunda porque necesitaba cuerpos más diversos. También es una manera de llegar a más gente. Me ha pasado algunas veces que la gente me lo pide, claro, siempre necesito modelos. Básicamente cualquier persona puede modelar para Tres líneas, sólo tengo que pensar en la ropa que tengo disponible. Toda la gente que ha modelado para mí me ha dejado impresionada porque me gusta mucho lo que logran. Me he dado cuenta que cualquier persona tiene la capacidad de ser modelo.

M: Por último, me gustaría que nos contaras acerca de tu formación como fotógrafa…

V: Estudié comunicación y medios digitales, eventualmente tuve que tomar clases de fotografía. Allí descubrí que me gusta y que lo disfruto. Como fotógrafa hago foto de calle. Algo que me gusta muchísimo de hacer foto para Tres Líneas es que me permite intervenir en las poses, controlar el espacio, montar un escenario. Siento que hay otras personas que venden ropa y buscan recaer mucho en los estereotipos y yo obviamente también retrato estereotipos atractivos, pero también gente promedio, descartando el ideal de belleza; porque lo promedio también pueden lucir muy bien en la cámara.

Te recordamos que Tres Líneas hace envíos a toda la República mexicana. Encuentra la tienda en Instagram: @treslineas_mx

Entrevista realizada el 24 de junio de 2020